CICLISMO

La etapa reina del Tour tendrá 65 kilómetros en los Pirineos

Crhis Froome, ante el mapa del Tour de Francia 2018, ayer en París. :: reuters/
Crhis Froome, ante el mapa del Tour de Francia 2018, ayer en París. :: reuters

Habrá tres días de Alpes, tras los adoquines, y una contrarreloj en el País Vasco francés

JEAN MONTOIS

parís. El Tour de Francia de 2018 tendrá como principal atractivo una etapa reina de 65 kilómetros en los Pirineos centrales, con la ascensión inédita en final de etapa del Col de Portet, según anunció ayer en París su director, Christian Prudhomme, en la presentación de la prueba . La 105 edición de la 'Grande Boucle', que comenzará el 7 de julio en Noirmoutier-en-l'Ile, en el oeste de Francia, tendrá seis etapas de montaña y ocho llanas, con un recorrido de 3.329 kilómetros.

Al igual que en 2015, cuando el Tour salió de Utrecht (Holanda), la primera parte, de nueve etapas, será sobre todo llana, en la región oeste de Francia. Con algunos atractivos, como la contrarreloj por equipos del tercer día en Cholet y dos etapas accidentadas en Bretaña, con llegadas en Quimper y Muro de Bretaña.

La principal dificultad estará situada al final de la primera semana, el 15 de julio, el día de la final del Mundial de fútbol de Rusia. Los organizadores han previsto una buena dosis de carretera adoquinada (21,7 kilómetros), un récord desde principios de los años 1980, en sectores temidos incluso por los habituales de la París-Roubaix. Para los escaladores, a menudo de peso ligero, el peligro llegará en esta etapa que terminará en Roubaix. La ciudad del norte de Francia, acostumbrada a recibir la 'Grande Boucle', no había albergado un final de etapa desde 1985.

Tres jornadas en los Alpes contrarrestarán el peso de la primera semana. La primera rinde homenaje a los maquis de la Resistencia, subiendo por primera vez el Plateau des Glieres, antes de alcanzar el Grand-Bornand, descendiendo la Colombiere. La segunda, muy concentrada, pasará por puertos paralelos y desconocidos (Bisanne, Pré y Montvalezan) para llegar a La Rosière, la primera de las tres llegadas en alto en la prueba.

Alpe d'Huez y el Portet

El Alpe d'Huez esperará a los supervivientes en la tercera semana, al final de una trilogía clásica de talla XXL, tras La Madeleine y La Croix-de-Fer. El descenso hacia el Valle del Ródano (Valence) y la travesía por el sur del Macizo Central (Mende y Carcasona), que siguen, son ventajosas para los que confíen en protagonizar una escapada, antes de la tercera semana en los Pirineos.

En los Pirineos llegarán esos 65 kilómetros, en el departamento número 65, los Altos-Pirineos. La etapa en línea más corta de este siglo reúne todos los ingredientes de una etapa-reina: la concentración de las dificultades (Peyragudes y después Azet para comenzar) con un formato propicio para dinamitar la carrera, con la altitud (2.215 metros) de un gran puerto a descubrir, como final de etapa, el Portet.

Dos días más tarde, la última etapa de montaña retomará un recorrido más tradicional, con los clásicos Tourmalet y Aubisque, antes de la llegada, al final, en Laruns.

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