CAMPEONATO DEL MUNDO DE CAIRNS

«Será muy difícil estar entre los diez primeros, pero no me pongo límites»

Carlos Coloma, ciclista del Primaflor Mondraker, en la línea de meta de los Mundiales de Cairns. :: c.c.

El albeldense afronta esta madrugada (6.30 horas, Tdp) la lucha por el maillot arcoíris, para la que se ha preparado durante todo el año Carlos Coloma Ciclista del Primaflor-Mondraker

V. SOTO LOGROÑO.

El reloj de toda una temporada se para hoy para Carlos Coloma. Un poco más fino que de costumbre, tan hambriento de gloria como siempre, el albeldense afronta hoy (6.30 horas en España, Teledeporte, en directo) el Campeonato del Mundo de 'cross country' que se disputa en Cairns (Australia).

En agosto del 2016, el riojano engrandeció su leyenda con un bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Aún en la nube de las entrevistas, los abrazos y las recepciones, Coloma ya empezó a señalar este 9 de septiembre como otra fecha llamada a hacer historia. Desde que era un niño, tiene grabado entre ceja y ceja el objetivo del maillot arcoíris, esa prenda que distingue a los mejores y que ya vistió en edad juvenil.

Diecinueve mundiales después, Coloma anhela dar otra campanada. Su último tramo de preparación ha sido similar al que realizó para Río de Janeiro. Vida de asceta a dos mil metros, donde falta el aire y se sueña más alto. En Navacerrada ha visualizado un millón de veces la carrera que hoy debe afrontar. Nada puede sorprender ya a un ciclista de 35 años que ha vivido de todo y que conoce al dedillo trazados y rivales. Pero él sí quiere seguir sorprendiendo a los demás.

LAS FRASES El circuito «Tiene zonas peligrosas, saltos largos, tramos de roca y mucho, mucho polvo» La clave «Las dos primeras vueltas van a ser cruciales. En la segunda veremos cómo se desarrolla la carrera» La preparación «Si quedo el primero o el veinte me marcharé a casa satisfecho porque lo he hecho lo mejor posible»

«Es el momento más especial del año y tengo mucha, mucha ilusión y ganas. Tengo que ser valiente», asegura desde Australia. «El objetivo , aunque sé que es muy complicado, es luchar por las medallas o incluso pelear por el maillot arcoíris», se sincera a pocas horas de la prueba. «Sé que resultará muy complicado estar entre los diez primeros pero no me pongo límites y vamos a por las medallas desde el principio», indica.

Haga lo que haga, reconoce que «no habrá decepción» porque ha firmado «una buena preparación dentro de lo complicado que ha sido este año». El último mes ha resultado fructífero y bonito y el trabajo está bien hecho. Si quedo el primero o quedo el veinte me marcharé a casa satisfecho porque lo he hecho lo mejor que he podido», prosigue.

Todo el año pasa por apenas noventa minutos en medio de la selva, por sendas que harían asustarse a cualquier persona normal. Pero los 'bikers' tienen algo especial. Coloma reconoce que el trazado tiene «zonas peligrosas, saltos largos, tramos de roca y mucho, mucho polvo». Y es estrecho. Un embudo continuo. Una emboscada de centímetros y codos en las que las piernas son casi tan importantes como la ausencia de molestias y de rivales. «Lo ideal sería correr solo, pero saldremos entre 90 y 100 corredores, de los que 25 tienen un nivel brutal y muchos tendrán opciones de medalla. Habrá que intentar remontar todo lo que se pueda», asegura. Coloma partirá del puesto número 25, una cuarta línea que obliga a arriesgar mucho y que convierte los primeros metros en algo «crucial». «En la segunda vuelta veremos cómo se desarrolla la carrera y dónde podemos llegar. Por eso esas dos primeras vueltas van a ser cruciales», añade.

Multitud de rivales

Lo sabe él y lo saben sus rivales. Schurter, Kulhavy, Absalon, Valero, Carod, Marotte... nombres muy conocidos pero también hay muchos tapados que esperan su gran día, como los ciclistas locales o los neozelandeses, dispuestos a reventar la prueba.

Los nervios pesan en citas como éstas, excepto para Coloma, que se viene arriba: «Por suerte, las grandes citas se me dan muy bien y siempre confío en ellas». «Esta carrera la tenía marcada desde hace un año en un circuito que me encanta. Es una carrera para gente que sepa correr, que sepa tirar para adelante en un circuito muy complicado y espero hacerlo bien», analiza Coloma.

No ha llovido en las últimas semanas y las prácticas continuas en el circuito lo han dejado «seco, extremadamente seco». Entre nubes de polvo y a unos 30 grados de temperatura, el albeldense volverá a perseguir otro sueño que hasta ahora le ha sido esquivo.

Coloma quiere llegar donde nace el arcoíris, donde se esconde un tesoro y un maillot con siete franjas de color, casi menos que las horas que dedica a entrenarse. Un premio para una vida.

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