Después de la política, el ciclismo

Lance Armstrong espera el paso de la carrera. :: reuters/
Lance Armstrong espera el paso de la carrera. :: reuters

El Giro abandona Israel tras una nueva victoria de Viviani y hoy se traslada a Italia

IÑAKI IZQUIERDO

El Giro abandona Israel después de tres etapas. Un gigantesco despliegue publicitario y una exhibición de poder económico para mostrar al mundo las bondades de un estado siempre en conflicto desde su fundación hace justo 70 años, el 14 de mayo de 1948. El Gobierno y la televisión israelíes no han dejado pasar la oportunidad.

En tres días, han dibujado un país moderno, innovador y, al mismo tiempo, depositario de la historia de la civilización. Ayer, el Giro puso a los ciclistas camino del mar Rojo atravesando el desierto del Negev. Un viaje bíblico pero algo más: una demostración de poderío tecnológico y de la voluntad del hombre sobre la naturaleza para hacer brotar una vegetación increíble en medio del desierto. Asombroso. Pero, por supuesto, en estos tres días no ha habido tiempo para hacer ni un solo guiño al pueblo palestino y a sus reivindicaciones. Hoy, día de descanso, se acaba con la política ya que el pelotón pone rumbo a Sicilia, dejar atrás la política y meterse en harina ciclista.

CLASIFICACIONES

Etapa
1. Elia Viviani (Quick-Step)5h02
09
2
Sacha Modolo (Education First)m.t.
3
Sam Bennett (Bora)m.t.
General
1. Rohan Dennis (BMC)9h05
21
2
Tom Dumoulin (Sunweb) a 1
3
José Gonçalves (Katusha) a 13
4
Alex Dowsett (Katusha) a 17
5
Pello Bilbao (Astana) a 19

La etapa de ayer, entre Be'er Sheva y Eilat, fue un eterno paseo bajo el sol del desierto. No hizo tanto calor como se esperaba, pero los 35 grados sin una miserable sombra en 230 kilómetros castigaron a los ciclistas. «Fue la jornada de sprint más pesada que he corrido hasta ahora. Normalmente me siento así después de una etapa de montaña», dijo Dumoulin.

Todo se decidió en los últimos 350 metros, donde Elia Viviani (Quick-Step) demostró que entre los velocistas hay dos niveles. El suyo, muy próximo al máximo nivel, si es que no está ya a esa altura, y el del resto. Buenos llegadores, sin más. El italiano ganó fácil pese a que Sam Bennett le cerró de mala manera contra las vallas. Viviani le metió el cuerpo en el mejor estilo de la pista y se abrió hueco. Con el camino despejado, ganó con enorme superioridad. «Solo hemos tenido que seguir nuestro plan. Echamos de menos a Sabatini, pero tenía una rueda pinchada», zanjó el ganador en meta. Los cuatro primeros de ayer también entraron entre los cinco mejores la víspera. Es lo que hay, así que Viviani se puede hinchar si no tiene problemas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos