COPA DEL MUNDO DE BICICLETA DE MONTAÑA

Dascalu firma su primer gran triunfo

Vlad Dascalu levanta los brazos al cruzar la línea de meta en Nove Mesto. :: @vladdascalu/
Vlad Dascalu levanta los brazos al cruzar la línea de meta en Nove Mesto. :: @vladdascalu

El entrenero gana la cita Sub'23 de Nove Mesto, tercera de la Copa del Mundo

M.G. LOGROÑO.

Vlad Dascalu (Brujula Bike) logró ayer una enorme victoria en Nove Mesto, tercera cita de la Copa del Mundo de Cross Country de bicicleta de montaña en categoría sub'23. Un triunfo inapelable del ciclista de Entrena que confirma el excelente futuro que le espera. Dascalu superó por 21 segundos al suizo Filippo Colombo y por 24 al sudafricano Alan Hatherly, que completaron el podio checo.

Dascalu había dado esta temporada un primer aviso con su triunfo en la Volcat, en categoría Sub'23. Hace quince días, cuajó una magnífica actuación en La Rioja Bike Race con una quinta plaza, con dos podios parciales. Sin embargo, los problemas mecánicos de la primera etapa le impidieron quedar más arriba. En las pistas y sendas riojanas se codeó con Mathieu Van der Poel. Sus piernas estaban frescas y además, este año, trabaja mucho más intensamente junto a Carlos Coloma. «Muy difícil de explicar con palabras», decía ayer el biker de Albelda de Iregua. Rocío García, también pupila del albeldense, concluía decimoquinta en la Sub-23 femenina.

La batalla, sobre un trazado de 3.7 kilómetros, se planteó desde la ascensión a la cima Shimano, sobre piedras, con varios protagonistas entre los que se incluía Dascalu. Junto a él, Colombo, que acabó firmado su primer podio en Copa del Mundo, y Hatherly. Colombo marcaba le ritmo al primer paso por línea de meta. Junto a los tres rodaba el belga Pierre de Froidmont, que tomaba el relevo en el segundo giro. Los elegidos se intercambiaban posiciones, con Dascalu atento. El entrenero, nacido en Rumanía hace 20 años, tenía un golpe más de pedal en el cuerpo. Tomó el mando al paso de la penúltima vuelta. Se veía fuerte. Su experiencia en Copa del Mundo es escasa. Este año fue cuadragésimo primero en Stellenbosch y vigésimo quinto en Albstadt. Sin embargo, el año pasado firmó por tres veces el quinto puesto en sus cuatro participaciones. Era el momento. Afrontó la última vuelta en el liderato y rodó hasta la línea de meta en la que entró en solitario, victorioso, saludando al público y alzando los brazos al cielo. Victoria. «Sin palabras. Gracias a todos por hacer esto posible», decía. Sin palabras, pero con hechos.

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