GIRO DE ITALIA

La crisis de Yates emociona el Giro

Los periodistas rodearon en la meta a Dumoulin. :: afp
/
Los periodistas rodearon en la meta a Dumoulin. :: afp

Dumoulin se acerca a 28 segundos del líder con dos etapas alpinas por delante, tras un ataque de Chris Froome

J. GÓMEZ PEÑA

A cinco kilómetros de distancia de la victoria en la cresta de Prato Nevoso del joven alemán Max Schachmann sobre el viejo Rubén Plaza, esta edición del Giro estaba a punto de cambiar su historia.

La emoción de la 'corsa rosa' aguardaba una señal así. Simon Yates, el líder, parecía indestructible. Su dominio había casi obligado a los rivales a deponer las armas. La etapa, la primera del tríptico en los Alpes, no atemorizaba: era llana con un puerto al final, Prato Nevoso, sin rampas de vértigo. Todo era calma. Hasta el sol favorecía la siesta cuando, de pronto, a dos kilómetros de la meta, Dumoulin se fió de su instinto. Algo había olfateado. Batir a Yates no era un espejismo. El holandés activó el turbo. Yates, obligado a defender los 56 segundos que le sacaba en la general, se colocó a su rueda. Como Pozzovivo. Los tres del podio. Solos.

Enseguida llegó Froome, que sobrepujó en el esfuerzo y aceleró aún más. Ese segundo reto desnudó a Yates. De repente, cuando menos se esperaba, entró en crisis. Dumoulin se tiró a degüello con la ayuda de Pozzovivo y Froome. En poco más de un kilómetro, el Giro se tambaleaba. Se emocionaba. Dumoulin le recortó 28 segundos. A Yates le mantienen como líder otros 28 segundos. Y quedan las dos etapas más exigentes de un Giro que ya no parece tan suyo. «Es la primera vez que me veo más fuerte que el líder», se animó Dumoulin. Todos habían desempolvado su ambición: «Estoy en una situación ideal», repetía Pozzovivo, tercero en la general a 2.43. Hasta Froome, que es cuarto a 3.22, no se descartaba. El ganador de cuatro Tours lanzó un aviso: «Me estoy poniendo en forma». Cuidado.

Prato Nevoso no era un lugar hecho para las sorpresas y el pelotón dejó que a la fuga inicial se la llevara la corriente. Les concedió a los escapados el triunfo del día. Por él iban a pelear, entre otros, Ballerini, Van Endem, Kuznetsov, Morkov, Cattaneo, Pfingsten, Schachmann y Rubén Plaza, que ya tiene 38 años, pero que como cumple años cada 29 de febrero, esto es, cada cuatro años, se siente aún joven. El alicantino quería una victoria más. Plaza es de los que saben elegir la escapada buena. Y atinó. Con un cuarto de hora de ventaja, la etapa estaba en ese vagón delantero.

Nadie tenía tanta cuerda en las piernas como Schachmann, de 24 años. Cattaneo, antiguo ganador del Giro amateur, contaba con su fama de buen escalador. La candidatura de Rubén Plaza la sostenía su coraje. A esas ganas se agarró para llegar con los dos más fuertes al sprint en cuesta de Prato Nevoso. Pudo con Cattaneo, pero no con la embestida de Schachmann, otro dorsal victorioso del equipo con más puntería, el Quick Step. Once minutos más abajo de la resolución de la etapa, el Giro se entretenía con la pugna entre Carapaz y Miguel Ángel López por la maglia de mejor joven. Y con la lucha entre el brillante Pello Bilbao, Konrad, Formolo y Bennett por atar su plaza entre los diez mejores de la clasificación. Parecía que la carrera ya estaba para guerras menores, vista la superioridad de Yates en todas la montañas pisadas hasta entonces. Y no.

Cuando menos se preveía, Prato Nevoso puso al líder al borde de sus fuerzas. Un día antes, Dumoulin hablaba como un derrotado: «Yates está muy fuerte...». Aunque terminó esa frase con una leve esperanza: «... pero en el Giro suelen pasar cosas extrañas». El inesperado vacío de Yates a dos kilómetros de Prato Nevoso. Eso pasó. Cuando Dumoulin desplegó su primera ataque, en el engranaje del líder sonó un chirrido. Resistió. El segundo latigazo lo dio Froome, que venía remontando. Ahí, Dumoulin se giró y vio, por primera vez en este Giro, resquebrajarse a Yates. Ya no se volvió más. A tope hasta la meta.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos