Coloma se queda muy lejos del premio

Carlos Coloma, en el circuito de Cairns durante un entrenamiento.:: pmraracingteam
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Carlos Coloma, en el circuito de Cairns durante un entrenamiento.:: pmraracingteam

El albeldense acaba en vigésimo novena posición el Mundial de Cairns en el que vence, por sexta vez, el suizo Nino Schurter Una mala salida en un circuito peligroso, seco y que impedía los adelantamientos, hace mella en el riojano

V. S.

Logroño. Carlos Coloma no pudo cumplir su sueño de vestir el maillot arcoíris en el Mundial de Cairns (Australia). Para él, es una imagen recurrente desde niño. Lo ha intentado diecinueve veces y tendrá que esperar a la vigésima. Porque en Cairns el polvo no le dejó ver sus colores.

El albeldense no encontró su lugar en un Campeonato del Mundo que se mostró cruel con él desde el principio. El riojano salía en cuarta fila en un circuito que castigaba los adelantamientos. Él sabía lo que se jugaba en esos metros iniciales y trató de explotar sus piernas pero con el depósito lleno y casi un centenar de 'fieras' peleando por unos centímetros, sus planes se torcieron desde el inicio.

No pudo remontar en esas cortas rectas anchas, en el tramo más explosivo. Entre piernas, cadenas y polvo, Coloma se adentraba en la selva del circuito en la trigésima posición con apenas dos minutos y medio de carrera disputados. Casi la misma plaza en la que acabaría tras una prueba muy poco satisfactoria para la armada española.

La prueba «No ha sido el Mundial soñado, ni mucho menos, pero nos hemos vaciado en el exigente circuito» Igualdad «Es la mejor demostración de la igualdad existente en el BTT, donde puedes ser quinto o irte al treinta» La jornada «Ha sido un día triste, aunque hemos hecho lo que hemos podido»

El checo Jaroslav Kulhavy salía disparado y los españoles se veían relegados a posiciones poco habituales para ellos. Coloma, sin aire ni sitio para avanzar, veía cómo le caían los segundos y, con ellos, la moral se resentía. Al final de la primera vuelta, rodaba en vigésimo cuarta posición a más de 50 segundos de la cabeza. Había remontado hasta ocho plazas para llegar a la 24ª, su mejor momento en toda la prueba, pero no era suficiente. En tierra de nadie, Coloma no encontraba pedaleo ni oportunidades. Cairns es una tierra bella pero cruel, donde la naturaleza es exuberante y salvaje. Abundan las serpientes venenosas, los animales salvajes y las medusas. A los que muestran debilidad, se los comen. Y ayer a Coloma le faltó esa fortaleza que exhibe siempre, pero especialmente en las grandes citas.

Su sueño se veía truncado desde el principio antes unos rivales que flotaban sobre el polvo, con el brasileño Avancini dando la sorpresa adelante y Schurter manteniendo su tónica habitual.

Moral dinamitada

No iba a cambiar la dinámica de la carrera para el riojano, peleando siempre entre la vigésimo cuarta y la vigésimo octava posición, ni para el helvético. Las vueltas caían y el circuito se mostraba implacable para el riojano mientras por delante los suizos Schurter y Litscher marcaban diferencias y la armada española se hundía en esos puestos intermedios que dinamitan la moral para los llamados a pelear por las medallas. Coloma no podía y perdía segundo a segundo (minuto y medio en la segunda vuelta; 1:54 en la tercera; 2:35 en la cuarta y 3:27 en la quinta) hasta entrar en la última vuelta en el puesto 29, a casi 4:43 del campeón

La batalla por las medallas se iba a dirimir entre los suizos y Kulhavy. Hasta que Schurter dio el hachazo cuando la carrera ya había consumido 80 minutos. No necesitaba mucho el helvético para atacar porque había reservado fuerzas.

Kulhavy y Litscher se quedaban atrás para convertir al suizo en campeón mundial por sexta ve de forma individual, el 'biker' más laureado de la historia. En Cairns también lo hizo en relevos. Otro hito más para el helvético, el auténtico dominador en la Copa del Mundo y también en el Mundial, que volvió a demostrar su clase ante la impotencia de sus rivales.

El podio lo cerraron el checo Kulhavy, plata, y el también helvético Litscher. El mejor español fue Pablo Valero, vigésimo a 3:28 minutos de Schurter mientras que Coloma, por su parte, acababa en la vigésimo novena posición, a 4:43 minutos del campeón. Del arcoíris al blanco y negro. Una gran decepción y una duda de qué hubiera pasado en un circuito más adecuado para los adelantamientos.

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