Coloma inicia el camino a Cairns

El riojano confía en mejorar en Andorra su papel en la Copa del Mundo y confirmar que la dirección al Mundial es la buena

M.G. LOGROÑO.

Acabar entre los diez primeros en Vallnord. Ese es el objetivo que se ha marcado Carlos Coloma para la tercera prueba de la Copa del Mundo, que se disputa hoy en Andorra (14.30, Redbull.tv). Es el regreso de la prueba más importante por carreras después del descanso de junio, mes que el riojano ha aprovechado para descansar, apuntalar sus entrenamientos y concluir el Superprestigio, prueba que ha ganado por segundo año.

Coloma ha concluido entre los veinte primeros tanto en República Checa (13º) como en Alemania (17º) en una temporada totalmente diferente a las anteriores. No es suficiente para él. Quiere más y sabe que necesita buenos resultados en las cuatro citas coperas previas al Mundial de Cairns. «Las sensaciones en el Superprestigio fueron buenas, pero ahora necesito mejorar en la Copa para poder encarar la cita del Mundial desde primera o segunda línea de parrilla. Sería fantástica acabar esta próximas carreras entre los diez primeros y, si es posible, muy cerca del podio», admite en las horas previas a la carrera.

Hace siete días dominó sin problemas la competición de Madrid. Ganó, pero son citas incomparables. Cada una da su lectura y no se puede extrapolar. «En la Copa del Mundo hay mucho más nivel, hay mayor exigencia y es la que te dice de verdad cómo estás. En Madrid corrí a gusto, pero no me sirve para conocer mi estado, ya que ese conocimiento me lo da una carrera de Copa del Mundo», apunta.

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En Vallnord se va a encontrar con las mismas caras de siempre. Nino Schurter aspira a su tercer triunfo de esta temporada, después de ganar en Nova Mesto y Albstadt. Junto a él estarán Julen Absalon, el holandés Mathieu Van der Poel o el español David Valero. Hay más nombres que hacen que las diez primeras plazas estén muy caras. Andorra significa correr en el circuito más alto de la Copa, a 2.000 metros. Es decir, más dureza sin comenzar a dar a los pedales. «Es muy duro, pero también muy natural. Correr a tanta altitud te exige más. Es un trazado muy completo y para mi es como correr en casa. Su primera parte es más dura, más de campa y luego entras en una bajada antes de volver a subir. En la segunda parte es más ratonero, más juguetón», desvela.

Tanto en República Checa como en Alemania, Coloma acaparó la atención con dos salidas desde segunda línea que le situaron al frente del grupo antes de perder posiciones. Ahora ya no se trata sólo de llegar, sino de quedarse. Necesita más físico, más puesta a punto. «Esas dos carreras me sirvieron para saber cómo estaba después de una pretemporada atípica. Ahora es diferente y quizás opte por una salida más tranquila para intentar asegurar una plaza entre los diez primeros. Si lo logro, significará que el camino hacia el Mundial es el adecuado. Para alcanzar lo que tenemos planificado hay que llegar a Australia al máximo, al mil por cien», asegura. Y eso significa seguir con la doble suspensión de Mondraker, porque es la bicicleta que utilizará en el Mundial.

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