Años de aprendizaje intenso

Vlad Dascalu ha madurado a golpe de pedal. Echa la vista atrás y parece que ha pasado un mundo desde que empezó. Y, sin embargo, su historia de pasión con la bicicleta se resume en apenas un lustro. «Empecé en descenso, con una bicicleta rígida y unos pocos apaños. Pero, en las competiciones, si el sábado hacía descenso, el domingo me apuntaba a 'cross country'», recuerda. En el 2014, tomándose las cosas más en serio, empezó a competir en el Open de España, Superprestigio, Caja Rural... hasta acabar sexto en el Europeo.

Pero la historia estuvo a punto de cortarse en el 2015. «Fue un año complicado. Sufrí una mononucleosis y luego varias tendinitis, que me impidieron coger el ritmo de competición», rememora. Al curso siguiente, un equipo rumano llamó a su puerta y Javi Ochoa le metió de lleno en la competición. Empezó a brillar y su nombre se hizo oír en la prestigiosa Rioja Bike Race.

Ya en el 2017 logró tres quintos puestos en la Copa del Mundo. Y el 2018 se prevé feliz: «Ha sido mi mejor arranque, pero todavía tengo muchas cosas que aprender».

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