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CICLISMOTOUR DE FRANCIA

Chris Froome defiende su era

Froome observa con atención cómo un auxiliar ajusta el sillín de la bici con la que correrá hoy la crono. :: reuters
Froome observa con atención cómo un auxiliar ajusta el sillín de la bici con la que correrá hoy la crono. :: reuters
  • Nairo Quintana y Alberto Contador tratarán de evitar la cuarta victoria del británico en el Tour, que arranca hoy con una crono en Alemania

DÜsseldorf. Cada Tour tiene un fogonazo, una gran imagen. La edición del año pasado fue la de Chris Froome, vestido de amarillo y presa del pánico, corriendo a pie por las rampas del Mont Ventoux. Cuando un campeón gana la Grande Boucle sin casi oposición se dice que lo ha hecho con una pierna. Froome, si se coge esa escena del Ventoux, lo hizo casi sin bici. A pie.

En el fondo, algo así sucedió: el dominio de su equipo, el Sky, le desbrozó el camino hacia París. De hecho, su único apuro fue aquel choque contra una moto atascada en el Ventoux que le obligó a patear un rato. «Aquello tuvo un impacto enorme en todo el mundo. Los organizadores de una carrera atlética española me invitaron a su prueba, de diez kilómetros», recuerda entre bromas Froome, que aspira a ganar su cuarto Tour en la edición que comienza hoy con una contrarreloj de 14 kilómetros por la opulenta, culta y húmeda ciudad de Düsseldorf.

Si Froome llega de amarillo a París, esta será definitivamente su era. Y se arrimará al récord de cinco triunfos que, tras la desaparición del palmarés del fraudulento Lance Armstrong, comparten Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin. «Ese reto es una motivación extra, pero antes hay que ganar el cuarto. Y conozco el Tour. En 2014 toqué con mi rueda la de otro ciclista y todo se terminó ahí. Caída y adiós», advierte.

Los diseñadores del recorrido han dibujado un Tour en su contra, sin apenas kilómetros cronometrados. Eso le duele: «Esta carrera debe premiar al que lo hace todo bien, no sólo al que es un gran rodador o sólo un gran escalador». Sabe que este trazado hostil para él abre las esperanzas de su rivales, muchos, Quintana, Contador, Porte, Bardet, Aru, Valverde, Majka, Yates, Chaves, Fuglsang. «Va a ser una edición excitante», apuesta Chris Froome. Todos correrán contra él. Se encoge de hombros. «Ya, pero como no hay grandes etapas de montaña, creo que va a ser un Tour fácil de controlar», avisa.

El Sky, con Landa a un gran nivel, más Nieve, Henao y Thomas como escuderos, parece una roca inalcanzable para sus enemigos. «El objetivo es ganar; no cómo lo haces», zanja. Es decir, son los demás los obligados a atacarle, a cuestionar su reinado. Si no lo hacen, si como en 2016 nadie se atreve, Froome puede repetir victoria con una pierna. O, como en el Ventoux, caminando. «Todavía me veo a un buen nivel durante cinco años más», lanza. Y tiene 32. «Pero empecé tarde en el ciclismo de primer nivel». Cierto. Viene de lejos, de una infancia salvaje en Kenia. «Además, podría tener ya un Tour más, el de 2012, si la táctica de mi equipo hubiera sido diferente (el Sky apostó por Wiggins y frenó a Froome, que acabó segundo)».

Donde empezó todo

De ese año es su primera victoria de etapa, en la cima de La Planche des Belles Filles. «Ahí empezó todo», recuerda. Y ahí terminará la quinta jornada de esta edición. La primera meta en cuesta. «Me gustaría volver a ganar en esa montaña». Y también quiere el último puerto de este Tour, el Izoard. «Adoro ese paisaje lunar. Es el Ventoux de este año».

Sus rivales se agarran a la falta de triunfos de Froome en lo que va de temporada. No parece el mismo. Él lo niega. «He querido llegar fresco al Tour». Luego quiere ganar la Vuelta, asignatura pendiente. «Está todo planificado», dice el líder del Sky. Ciclismo basado en números. En la salida de Düsseldorf le salen las cuentas. Hay 21 etapas llenas de territorio para la emboscada donde examinar el poder de Froome, el maduro y firme Froome, que va camino del 'cuarto'. «El Tour te enseña a gestionar los malos momentos y las decepciones. Me ha dado muchas lecciones. Me ha endurecido», declaró en 'L'Equipe'.

«Un Tour sin guion»

A un patrón así se enfrentan los demás. Dice Eusebio Unzúe, mánager del Movistar de Nairo Quintana, que va a ser «un Tour sin guion». Abierto. Tras cerca de cuatro décadas pisando esta carrera, el técnico navarro habla de una «edición incierta». «Froome -argumenta- ha dejado lagunas este año. No hay un aspirante claro. Es una situación atípica».

A su lado en una de las salas del Palacio de Congresos de Düsseldorf, Nairo Quintana se anima: «Tengo que ser más atrevido». Peca de eso, de conservador. Por atacar tarde no pudo con Froome en el Tour de 2015. Y por exceso de cálculo le batió Dumoulin en el pasado Giro. «Me he recuperado de los esfuerzos en Italia. Noto que vengo con buenas piernas», desvela.

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