La Rioja

Cadenas tensas

Cadenas tensas
  • Las subidas y bajadas convierten la primera jornada en un día rompepiernas que hoy tendrá repercusión en los ciclistas

Carlos Coloma cruzó la línea de meta, levantó los brazos, alzó su bicicleta al cielo (que por cierto apenas pesa unos kilogramos que casi no se notan), saludó y se tiró sobre el asfalto para recuperarse del esfuerzo. «Demasiado kilómetros para este cuerpo. Ha sido muy duro», decía el albendese mientras buscaba con la mirada a su padre y a su mujer. En la distancia, su abuelo le seguía atentamente. «Trae vino», espetaba una vez más recuperado. Se refería a la carpa del Primaflor. El vino es bueno para el cuerpo en su justa medida. Coloma se abrazaba a Jesús del Nero, primero, y a Vlad Dascalu, después.

«No es recorrido para Carlos, pero con la clase que tiene puede ganar», decía Del Nero, más habituado a las distancias largas.

Tres horas antes había comenzado la jornada. ¿Llovería o no llovería? Finalmente el tiempo respetó. El larguísimo pelotón empleó más de tres minutos en abandonar el Palacio de los Deportes. Rumbo a Clavijo. A los pies del castillo, donde llegó Del Nero 37 minutos después, la multitud se agolpaba para ver pasar a las primeras unidades de un estiradísimo pelotón. El sendero tiene trampa. Estrecho y con el barranco a la derecha. Los primeros lo coronaron sin problemas, pero cuando el tráfico aumentó comenzó el desfile de ciclistas pie a tierra. Clàudia Galicia se codeó con los mejores hombres. Clase y potencia le sobran. Sandra Santanyes, como otros muchos, tuvo que bajarse de la bicicleta, aunque ésta fue más por un toque que por falta de fuerza. Aspira a la segunda plaza, mínimo. Galicia tiene más de diecisiete minutos de renta. Salvo catástrofe, la general femenina está sentenciada.

Clavijo no fue el único foco. Cuatro Caminos volvió a tensar la cadena. Larga y rota subida. Peña Aldera puso orden antes de llegar a Luezas. Los más afortunados disfrutaron de las vistas. Únicas, por cierto. Las sendas siempre son atractivas, como la sensación de descubrir el Chorrón. Punto de inflexión junto a Senda Bonita para el discurrir de la etapa. Lo que un pinchazo quitó a Coloma el pasado año, éste no. Peleó con Hermida y el catalán salió perdiendo. Un pinchazo. Ahora bien, sabía que la marcha de su amigo era cuestión de tiempo. Las etapas también se ganan en el descenso.

Descenso peligroso el del Pico del Águila, con alguna caída sin consecuencias. La aventura estaba finiquitada. Comer, beber, ducha, descansar y, si es posible, algún que otro vicio gastronómico para el castigado cuerpo. La etapa pasará factura este sábado.

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