La Rioja
Juegos. Coloma sonríe tras  adjudicarse el bronce.
Juegos. Coloma sonríe tras adjudicarse el bronce. / REUTERS

«Cada vez me veo más competitivo, con más ilusión y ganas de subir mi nivel»

  • carlos coloma, ciclista del Primaflor Mondraker Rotor

  • El riojano emprende un nuevo proyecto con «un plan de dos años para hacer una piña y luego, renovar otros dos para llegar a Tokio»

A Carlos Coloma le gustaría que la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro no le hubiera cambiado. Y conversando con él o en la calle no se nota. El albeldense sigue siendo el mismo ciclista que sabe lo que cuesta ganarse un sitio en un mundo tan competitivo, pero también la misma persona capaz de pararse con cualquiera, sacarse una foto o hilvanar una conversación con un desconocido. Sin embargo, una cosa sí es distinta. Su teléfono no deja de sonar, sus compromisos se multiplican y sus horas de bicicleta y entrenamiento han disminuido. Hasta ahora. Cuatro meses después de su medalla, Coloma quiere volver a la soledad del sudor y los piñones, de las sendas y los pulsómetros.

El objetivo inmediato es llegar a septiembre a pleno rendimiento para aspirar a un viejo sueño que ahora acaricia mentalmente, como hizo con esa medalla olímpica que ya guarda en su casa: el maillot arcoíris.

Por eso, Coloma ha decidido cambiar. Después de tres años en el MMR («guardaré siempre un recuerdo maravilloso», se sincera), ahora su futuro estará ligado durante las dos próximas temporadas al equipo Primaflor Mondraker Rotor, un patrocinador almeriense y una marca de bicicletas puntera radicada en Elche. Cambiará el maillot y las circunstancias, no el hombre.

¿El 2016 ha sido su año más feliz como ciclista?

Sin duda. Después de tantas temporadas persiguiendo algo grande, del diploma olímpico en los Juegos de Londres, de los problemas y las lesiones sufridas, en el 2016 he conseguido lo más bonito. Y más cuando el calendario me dice que no me quedan muchos años más, que cada Juegos Olímpicos pueden ser el último.

¿Se ha cansado de los homenajes, los reconocimientos, las entregas de premios...?

Sigo disfrutándolos. Con el tiempo que ha pasado desde Río de Janeiro que la gente siga emocionándose con lo conseguido es muy bonito y también me emociona.

¿Es el bronce una motivación para seguir o un lastre?

Una motivación. Cada vez me veo más competitivo, con más ilusión y con ganas de subir mi nivel. Yo cumplí un sueño: traer a España una medalla. Y eso me da tranquilidad y respaldo, pero también me anima a seguir consiguiendo metas.

¿Cuál es la próxima?

El Campeonato del Mundo de septiembre en Australia. En 1999 logré el oro por relevos, pero desde pequeño he soñado con vestirme con el maillot arcoíris y voy a prepararme para lograrlo.

Imagino que la preparación, después de la vorágine olímpica, estará resultando complicada.

Es difícil. Los ciclistas nos diferenciamos de otros atletas porque representamos la excelencia de cada deporte. Si no entrenamos, si no nos cuidamos al máximo, dejamos de serlo. Así que, en parte, estoy deseando volver a mi rutina, a los entrenamientos, a seguir por el mismo camino que nos marcamos el grupo de trabajo que formamos con Mikel Zabala y José Ignacio Barruetabeña y que tan buenos resultados nos ha dado.

Cambio de equipo

Habla de continuidad en la preparación, pero lo que sí cambia es el equipo. Deja el MMR y se suma al proyecto Primaflor Mondraker Rotor. ¿Por qué?

Han sido tres años muy bonitos con el colofón de los Juegos de Río. Siempre tendré un recuerdo maravilloso de MMR y de la familia de Daniel Alonso, que ha sido crucial en mi carrera deportiva y me ha dado respaldo en momentos complicados. Pero habíamos llegado al punto más alto en nuestra unión. Ellos me habían ayudado a nivel personal y económico y me quedo con la conciencia tranquila de haberles devuelto lo invertido con esa medalla.

¿Cuál es su plan en el Primaflor Mondraker?

Queremos ir paso a paso, pero el objetivo está en los juegos de Tokio. Estoy deseando empezar a trabajar y que el equipo se convierta en una piña. Después de dos años, la idea es renovar con la meta puesta en Tokio 2020.

¿Qué le motiva del nuevo proyecto que le han presentado?

Después de tres años en el mismo sitio, apetece abrir un ciclo nuevo, una aventura nueva. Además, hay algo especial. Mondraker es una marca puntera que desarrolla bicicletas de doble suspensión y me motiva estar con ellos. Ya lograron ser los mejores del mundo en descenso y ahora queremos que también lo sean en 'cross country'. Va a ser una nueva era con material nuevo.

¿En qué va a notar ese cambio de bicicleta, esa doble suspensión?

Los circuitos de la Copa del Mundo cada vez resultan más duros y espectaculares. Nuestro objetivo es conseguir una bicicleta más ligera y fiable. Hay varias marcas que llevan tiempo desarrollando la doble suspensión, pero el de Mondraker es un proyecto muy ambicioso. Quiero estar ayudándoles desde el laboratorio hasta el circuito, haciendo todas las pruebas que haga falta para conseguir la mejor tecnología.

Pero, además de especial por la tecnología, su nuevo equipo va a estar formado por ciclistas con los que usted tiene mucho que ver, como Catriel Soto. ¿Le toca ser el abanderado del proyecto?

Llevo ya años involucrándome en el desarrollo de los equipos, en ayudar a los jóvenes, como Pablo Rodríguez, cuyos éxitos son un orgullo para mí. Ahora, en el Primaflor, nos acompañarán jóvenes como Josep Durán, campeón de España sub-23 o Didac Carvacho y David Campos. Mi deseo es transmitirles lo que yo he aprendido a lo largo de muchos años y que se hagan mejores ciclistas.

¿Qué objetivo se plantea el Primaflor Mondraker para la próxima temporada?

Somos un equipo élite UCI que quiere estar entre los seis u ocho mejores del mundo. En el ranking mundial cuentan los puntos de los tres primeros hombres y las tres primeras mujeres. Y los quince equipos punteros tienen una licencia especial. Nuestro deseo es estar con los mejores gracias a una plantilla muy ambicioso.

Su carnet de identidad le dice que ha cumplido los 35 años. ¿Se ve como un veterano o con mecha todavía?

Creo que, para un deportista, estar entre los 30 y los 40 años es encontrarse en una buena edad. Por ejemplo, Julien Absalon tiene un año más que yo y en el 2016 ha ganado el Europeo y ha sido bronce en el Mundial. Hermida, por ejemplo, se ha retirado con 38 años y ha sido sexto en Canadá y ha firmado grandes carreras. Yo ya he pasado una lesión dura, que gracias a Dios fue en el hombro, y estoy recuperado y muy, muy fuerte. Si no aparecen más lesiones, quiero aprovechar estos años y tratar de hacer cosas grandes.

¿Qué le pide al 2017?

Sólo le pido que mantenga la salud a mi familia y también a mí. En lo demás, con mi nuevo equipo y con el respaldo de los patrocinadores y la ayuda de mecánicos, personal, medios... intentaremos que nuestros sueños se hagan realidad. Pondremos todo de nuestra parte para lograrlo.

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