Balonmano

«No vine a Logroño a recoger réditos pasados»

Rubén Garabaya bromea con los compañeros que le acompañan en su despedida. / Juan Marín
Rubén Garabaya / Exjugador del BM Logroño

El ya mítico pivote asturiano lamenta no haber conseguido algún gran título en su paso por Logroño

TVRLogroño

Del Corvera al Ademar, al Cangas, al Valladolid (allí conoció a Jota González), al Barcelona y al Logroño. Este ha sido el recorrido de Rubén Garabaya en el balonmano. Días de gloria y días de dolor. De todo hay en una larga trayectoria como la suya.

Ahora, llegado el momento de la despedida, Garabaya, además de con lágrimas, lo hace con orgullo y altura moral. «Se puede decir que el balonmano me ha salvado la vida, dicho siempre desde el sentido figurado. No vine a Logroño a pasearme ni a recoger réditos anteriores. Siempre he querido responder con profesionalidad», ha citado el asturiano en la rueda de prensa que ha pronunciado para despedirse.

Garabaya venía de un club grande (el más grande) como era Barcelona y su llegada a Logroño representó el gran fichaje del equipo con el que se daba un salto de gigante. El pivote fue capaz de readaptarse a la situación y mantener su hoja de servicios intachable además del afecto de una grada que tuvo en él un referente en el centro de la pista, tanto en su implicación personal como a la hora de reordenar a sus compañeros de fatigas.

Un único pero. «Me queda una espinita», recuerda Rubén Garabaya. «Es mi gran fracaso. Una Liga..., una Champions..., rondar los grandes títulos», evoca el gran 17 del club riojano que no descarta seguir vinculado al balonmano.

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