BALONMANO

El Sporting se apaga poco a poco

Carla Rivas, autora de seis goles ayer, lanza en suspensión ante Carmen. :: juan marín/
Carla Rivas, autora de seis goles ayer, lanza en suspensión ante Carmen. :: juan marín

El Puchi apea a las riojanas de la Copa de la Reina en un partido que siempre tuvieron controlado

ELOY MADORRÁN LOGROÑO.

No hubo sorpresa copera ayer en la matinal de Lobete. El Ants:Bfit Muchoticket Santa Eularia (Puchi) se impuso al Sporting La Rioja (22-32) y apeó a las riojanas de la Copa de la Reina. Se impuso la lógica. Ganó el equipo de mayor categoría. No hubo margen a la revancha por lo sucedido la pasada temporada.

Comenzó el encuentro con muchas imprecisiones por ambas partes. A los tres minutos de partido el Sporting La Rioja ya había fallado dos penaltis y el Puchi había perdido tres balones en ataque.

Las baleares mostraron un juego presidido por la rapidez, como el año pasado, aunque ya no practican la defensa 3-3 que desesperó a las de Luismi Ascorbe en la fase de ascenso en la temporada pasada. Ahora apuestan por un 6-0 y el saque rápido de centro.

Los primeros veinte minutos sirvieron para ver lo mejor del Sporting La Rioja. Siempre por detrás en el electrónico, muy cerca de las baleares, pero sin poder igualar. Carmen, Ainhoa y Ferrer se convertían en una pesadilla para la defensa riojana. Cada mínimo error se convertía en un gol en una contra rapidísima.

En las locales, Danielle, Carla, Irati y Rakel sostenían la faceta anotadora, pero sufrían en defensa.

Al descanso se llegó con cuatro goles de ventaja para las baleares después de un tanto de Lucía a escasos segundos para el final (10-14).

Coraje de las locales

Parecía que el Puchi iba a sentenciar el encuentro tras un arranque arrollador, pero apareció la raza del Sporting La Rioja. Las riojanas recortaron diferencias hasta ponerse 19-21. Este fue su último esfuerzo. A partir de entonces volvieron a aparecer los errores en los pases del Sporting y el partido se deslizó sin mayores problemas para el lado visitante.

Los últimos minutos los utilizó Luismi Ascorbe para atacar sin portero, un entrenamiento de calidad para futuros compromisos. Esta circunstancia penalizó en exceso al Sporting ya que la diferencia en el electrónico se fue hasta los diez goles al final del partido (22-32).

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