«La selección te hace valorar que el trabajo en tu club tiene recompensa»

Ernesto López Ibáñez, ayer, en Logroño. :: Díaz Uriel
Ernesto López Ibáñez, ayer, en Logroño. :: Díaz Uriel
Balonmano

Ernesto López | Internacional riojano cadete

MARTÍN SCHMITTLOGROÑO.

Ernesto López Ibáñez, de 17 años de edad, pudo haber optado por el fútbol (su hermano Víctor se encuentra en Turquía de pretemporada con el Alavés) o la pelota -es sobrino de Titín III-, pero decidió jugar al balonmano en su club, el Calasancio. Y sus cualidades no han pasado en vano para Jordi Ribera. Después de hacer historia con el equipo juvenil del Calasancio, clasificándose para la fase final en Sevilla, fue convocado por la selección cadete, con la que participó de una concentración en Granada y, además, en el Festival Olímpico de la Juventud Europea, en Györ (Hungría), con el franjivino Miguel Ángel Velasco de entrenador.

- Jugar la fase final del Nacional con el Calasancio, la selección... ¿Cómo ha vivido estas experiencias?

- Tremendo. Con el Calasancio nunca habíamos podido jugar más lejos de la zona norte y fue increíble vivir con los mejores equipos de España una fase así. Y creo que dimos la cara.

«La convocatoria fue una de las mayores alegrías que me he llevado a nivel deportivo» Ernesto López

- Y llega la primera convocatoria de la selección Cadete para viajar a Sierra Nevada entre el 22 al 30 de junio.

- Sí, fue inesperada, fue increíble. Pensar que iba a estar con los mejores jugadores de tu país es un orgullo. Allí coincidí con chicos que habían jugado la fase final de Montequinto, del Alcobendas, del Barça y del Granollers.

- ¿Cómo fue la metodología de trabajo?

- Se constituyeron cuatro equipos, dos jugadores por puesto por equipo, para competir por un lugar en Hungría. Entrenamientos por la mañana y partidos por la tarde

- En su club juega de lateral y en la selección lo hizo de extremo izquierdo. ¿Cómo fue el cambio?

- Ya sabía que iba a ir de extremo, pero nunca había jugado en esa parcela y es complicado. Durante los primeros días fue raro no poder salir y tirar desde los nueve metros, pero gracias a los entrenadores me acostumbré.

- Tras esa convocatoria, se marchó a Irlanda a un curso, pero tuvo que interrumpir el viaje para incorporarse a la selección de los Hispanos Promesas para jugar en Györ.

- Fue totalmente inesperado. Fue una de las mayores alegrías que me he llevado a nivel deportivo. ¡Es la selección internacional y ya formas parte de los quince! Volví de Irlanda y me fui el 16 de julio a Ciudad Real a preparar el torneo. De ahí a Hungría.

- ¿Cómo fue esa experiencia?

- Llegaba de un club a priori menor. Todos se conocían más o menos, pero poco a poco me fui haciendo amigos. Y acabamos muy unidos.

- ¿Qué aprendió?

- La importancia de lo que es una selección nacional, te hace valorar que el trabajo y el esfuerzo que haces en tu club tiene recompensa, de luchar día a día para dar lo mejor, para ser diferente al resto.

- Pese a que los resultados no acompañaron -derrotas ante Francia, Eslovenia, Islandia y Dinamarca y victoria ante Hungría-, ¿qué balance hace del festival?

- Positivo. Por cómo empezamos a cómo acabamos hay una diferencia abismal. Supimos competir juntos, el grupo se unió mucho al final. A pesar de las derrotas, logramos competir, conocer mucho más a los compañeros. Y ahora toca volver a trabajar con los de siempre.

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