BM GRANOLLERS - BM CIUDAD DE LOGROÑO LIGA ASOBAL

La reacción llegó demasiado tarde

Garciandia se lamenta tras la dolorosa derrota de ayer en Granollers en el debut liguero del Ciudad de Logroño. :: m.s.

El BM Logroño, que soñó con la remontada, cae en su debut liguero en casa del Granollers

El Ciudad de Liga comenzó con el pie izquierdo la Liga Asobal más humana de las últimas que ha disputado. Ayer, en Granollers, fue superado por un rival directo como el Fraikin, que jugó con más convicción y menos errores que los riojanos. Estos, pese a mostrarse muy desorganizados y con una desventaja de ocho goles, supieron reaccionar en el último cuarto de hora y quedarse a un tanto de la igualada. Pero llegó demasiado tarde. El Granollers fue capaz de rearmarse y mantener una renta de tres goles hasta el final.

Al Ciudad de Logroño le falta ensamblarse. Eso está claro. En las filas franjivinas existen desconexiones, distracciones y en varios momentos, determinación. El partido comenzó igualado. Pero con una diferencia: el Granollers tuvo a Bombón Almeida bajo palos. El internacional brasileño fue creciendo y empezó a anular los lanzamientos de Kule Kusan en los seis metros, de Ángel Montoro y Juan del Arco desde los nueve metros, de Ángel Fernández, Miguel Sánchez-Migallón y Chiuffa desde los extremos... El 89 vallesano cerró su portería con diez paradas en esa primera parte, con más del 50 por ciento de efectividad. Bestial.

La portería vallesana
El internacional brasileño Bombón Almeida fue la figura de los locales, sobre todo en la primera parte
Luego su figura se fue apagando.
La reacción
Cuando se creía muerto, el BM Logroño arriesgó en defensa, robó varios balones y con un parcial de 6-0 se puso a un gol del empate
No alcanzó.

Ante la ausencia de Rubén Garabaya por problemas estomacales - aunque entraría en la segunda mitad-, Jota González optó por colocar a Del Arco y Migallón en el centro de la defensa; luego, a Pablo Paredes, pero ninguno de los franjivino fue capaz de sujetar a un Bernatonis goleador, que siempre encontró hueco para lanzar y marcar. Seis goles en esa primera parte marcó el lateral izquierdo lituano, al que en la segunda se le fue apagando la pólvora.

En cinco minutos, los de Jota pasaron de un 23-16 a un 23-22, pero la reacción se quedó corta

Al BM Logroño se le fue escapando el partido en esa primera parte. Primero por jugar varios minutos en inferioridad por las exclusiones de Ángel Fernández (dos en tres minutos) y de Montoro -también recibió dos para jugar condicionado-. Los árbitros, especialmente Andreu Marín, fueron demasiado celosos con los de Jota González. Incluso, ya en los minutos finales y en medio de la remontada, expulsaron injustamente a Miguel Sánchez-Migallón por una falta a un Jorge Silva que venía resbalándose. Demasiado castigo para un equipo que mereció mucho más en la segunda parte.

Porque todo parecía perdido para el Balonmano Logroño, que se marchó a los vestuarios con cuatro goles de margen (15-11). Y mucho más en el primer cuarto de hora de la segunda etapa, cuando los de Antonio Rama ampliaron su renta gracias a un Gonzalo Porras muy movedizo en la línea de seis metros y un Marc Cañellas que desquició a la defensa. Para ese entonces, la defensa franjivina se había centrado, con bastante éxito, en detener a Bernatonis. Pero el problema de los riojanos era el ataque posicional. Sólo con el brazo de Juan Del Arco lograban los logroñeses mantenerse a flote. Hasta que el equipo riojano reaccionó.

Con una defensa 5-1, la retaguardia empezó a arriesgar, a salir a cortar balones a la primera línea, a salir al contraataque y a achicar diferencias. Ángel Fernández se encendió y machacó a un Bombón Almeida que hasta ese entonces había sido una pared. El Granollers entró en pánico, comenzó a equivocarse demasiado con faltas en ataque y balones a la grada. Y también se toparon con un Jakub Krupa que agigantó su figura. Así, del 23-16 en el minuto 41 se pasó al 23-22 en sólo cinco minutos. El Ciudad de Logroño empezó a creérselo... Pero los árbitros frenaron en seco el ímpetu franjivino. Garabaya se marchó excluido y en el penalti, Krupa detuvo el siete metros de Cabanas pero no el lanzamiento tras el rebote.

A partir de ahí, todo fue un toma y daca en la que ambos porteros (Almeida también despertó) fueron los protagonistas. Ellos, los metas, y también los árbitros con la roja directa a Sánchez-Migallón, a nueve minutos del final, que se habría solucionado con una exclusión.

El Granollers cogió aire y paciencia y supo mantener fuera de peligro la primera victoria del año. El BM Logroño La Rioja lo siguió intentando hasta el final, pero acabó muriendo en la orilla. De esta manera, los franjivino regresan a la capital con una dura derrota ante un rival supuestamente directo -la Liga terminará poniendo a cada uno en su sitio-, pero con la sensación de que se puede competir. Ahora hay que dar con la fórmula.

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