Un 600 en la portería

El portero Gurutz Aginagalde alcanza hoy seiscientos partidos en la Liga Asobal | El capitán franjivino entra, junto a Juanín, en un selecto club en el que ya se encuentran Fran Ávila, Fernando Hernández y José Javier Hombrados

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

El partido que el Ciudad de Logroño disputa en Pontevedra será muy especial para su capitán. Gurutz Aginagalde (Irún, 26/10/1977) ingresará en el selecto grupo de jugadores que llegan a los 600 partidos disputados en la Liga Asobal, una cifra muy complicada de lograr. «Seiscientos partidos son palabras mayores. Ya cuando celebré los quinientos me parecieron muchos, así que ahora imagínate... Esto significa que está más cerca el final», reconocía ayer el portero guipuzcoano.

Siempre a disposición de los medios de comunicación, Gurutz Aginagalde no tuvo problemas en fotografiarse ayer en el Palacio de los Deportes, dentro de una portería -su hábitat natural- con un Seat 600 (cortesía de Autos Javi). Seiscientos partidos en la Liga Asobal que al portero le provocan «felicidad» por el hecho de «llegar a una cifra tan bonita».

Cuando comienzas a botar las primeras veces el balón de balonmano uno no se plantea objetivos más allá de divertirse y pensar en cómo será el partido del sábado contra el colegio de enfrente. De ahí a estrenar el casillero de seiscientos partidos hay una gran cantidad de sueños, logros, fracasos y paradas en la memoria de Gurutz. «Al final hemos tenido una carrera importante. ¿Quién nos iba a decir cuando empezábamos con 17 años que íbamos a estar a estas alturas cumpliendo estos sueños? Mi ilusión era jugar un partido en Asobal y mira, ¡hemos llegado a los seiscientos, que es algo impensable!», explica el jugador.

«¿Quién nos iba a decir cuando empezábamos con 17 años que íbamos a cumplir estos sueños»

Seiscientos partidos, así, puestos uno detrás de otros, son muchos minutos de balonmano. En algunos siendo protagonista, en otros artista invitado, pero en todos practicando el deporte de su vida, el balonmano. ¿Se podría quedar Gurutz con uno de los 599 jugados hasta el momento? «Es complicado. Este tipo de preguntas es recurrente y estos días he estado dándole vueltas», reconoce. «Quizá mi último partido en Irún -prosigue-. Después de diez años jugando tuve la oportunidad de despedirme con toda la familia y amigos en la grada, dejando al equipo en Europa y encima con todo el público recibiéndome en pie. Y luego me dieron dos vueltas al campo en hombros, como si fuera un torero. Fue un recuerdo único».

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Si Bidasoa es el pasado, Logroño es parte de pasado, presente y ¿el futuro? «Tengo la esperanza de acabar bien mi carrera en Logroño, si fuese con un título, mejor. Después de 13 años, o si queda alguno más, despedirme de Logroño va a ser un momento emotivo y bonito. Será un partido para recordar toda la vida también», argumenta el mayor de los Aginagalde.

Un factor que ha permitido al guardameta irunés alcanzar la cifra de los seiscientos partidos ha sido su privilegiada condición física. Unos meses después de cumplir los cuarenta años, Gurutz Aginagalde puede mirar hacia atrás y presumir de no haber tenido que pasar mucho tiempo con los doctores: «Gracias a dios, a día de hoy apenas he tenido lesiones, ninguna de importancia».

Mañana también se une al club de los 600 partidos en Asobal un ex franjivino, Juanín García. En la cúspide les esperan el ya retirado Fran Ávila y dos jugadores en activo, Fernando Hernández (Atlético Valladolid) y José Javier Hombrados (Guadalajara). «Hay que tener en cuenta que junto a esos grandes jugadores que han llegado a los seiscientos partidos, yo también he pasado un año entero en la B con Logroño, que eso te resta casi treinta partidos, apostilla Gurutz.

¿El peor rival

Si multiplicas seiscientos partidos por el número de jugadores que Gurutz ha tenido enfrente, la cifra es muy elevada. Sin embargo, el de Irún no es capaz de elegir al jugador que más quebraderos de cabeza le ha generado: «Es difícil. En una liga en la que han pasado tantos jugadores, tanto nacionales como extranjeros, quedarte con uno que haya sobresalido es complicado. Con muchos de ellos hemos jugado muchísimos partidos. Habrá partidos en los que me hayan ganado la tostada y otros en los que no. Y los deportistas en general tenemos una virtud y es que tenemos una memoria selectiva, muchas veces nos quedamos con los mejores momentos más que con los que no son tan buenos».

Cualquier momento de celebración es, a la vez, una excusa para realizar un repaso mental de lo que se festeja. Y cualquier repaso es, en resumen, un examen, una ocasión para calibrar lo mejor y lo peor, una constatación de quién ha estado a su lado durante todos estos años. Para ellos, para los incondicionales, tiene Gurutz Aginagalde unas palabras de recuerdo: «Para toda la gente que está ahí a mi lado. Como deportistas, cuando las cosas van bien tenemos a mucha gente que nos alienta. Es normal y a nosotros nos gusta. Pero también tenemos malos momentos y ahí, tanto familia como amigos, son los que están siempre. A esa gente que ha aguantado los malos momentos es a la que hay que estar agradecido y recordar en estos momentos».

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