Paso de gigante en Huesca

Alegría en los jugadores del Ciudad de Logroño después de lograr la victoria ayer en su desplazamiento a Huesca.  /  FERNANDO ÁLVAREZ
Alegría en los jugadores del Ciudad de Logroño después de lograr la victoria ayer en su desplazamiento a Huesca. / FERNANDO ÁLVAREZ

Sin jugar bien, los franjivino ganan a un rival directo como el Bada y se acercan a la Copa EHF

MARTÍN SCHMITT

El Ciudad de Logroño se muestra imparable. Incluso cuando no juega bien, como ayer en Huesca. Pero pese a las imprecisiones y la falta de concentración, supo apretar los dientes en los minutos finales y llevarse de tierras oscenses un triunfo que puede significar el jugar competición europea la temporada que viene. Porque no sólo ganó a un Bada que no le puso las cosas fáciles a los franjivino. Los de Jota González dejaron atrás a un rival directo en la lucha por las plazas continentales, que este año están muy caras.

Sólo había que ver cómo y de qué manera celebraron la victoria los jugadores riojanos, abrazándose a su afición que respondió como en las grandes citas, acompañando a los suyos en las instancias clave de la temporada. Lazar Kukic era la felicidad hecha persona. Miguel Sánchez-Migallón, siempre tan sobrio, se abrazaba a los hinchas desplazados a Huesca. Al igual que Krupa, la figura del equipo en un segundo tiempo bestial del checo, que paró nada menos que quince lanzamientos para asegurar la décima victoria en esta segunda vuelta espectacular.

No fue fácil. Porque el inicio del equipo franjivino no invitó al optimismo. Pero el Ciudad de Logroño supo reaccionar a tiempo de ese comienzo plagado de desajustes. Dos errores consecutivos y una defensa bastante floja hizo que el Bada Huesca tomara la delantera con un parcial 4-0 que dejó fríos a los cerca de ochenta aficionados franjivino desplazados a Huesca. Sin embargo, la retaguardia cogió el ritmo del ataque de Dija, Álex Marcelo y Bonnano, calibró sus engranajes y empezó a marcar.

Y no solo eso. Los de Jota González se empezaron a sentir muy cómodos en la pista del Huesca y con un parcial 0-5 se pusieron a comandar el electrónico (4-5), aunque a partir de ahí el partido se equilibraría.

Pero no por méritos sino por los errores cometidos. Ambos conjuntos no jugaron una buena primera parte. Los riojanos jugaron a rachas, con ráfagas de buen balonmano, aunque también dejaron en evidencia algunas lagunas, pérdidas absurdas en transiciones que casi siempre acabaron en gol local. Porque el Ciudad de Logroño estaba alertado: el Huesca es un equipo muy veloz que puede matar a la contra. Las cosas estaban claras: el partido caería para el equipo que menos errores cometiera a lo largo de los sesenta minutos. Y ese fue el Ciudad de Logroño.

Igualdad al descanso

Prácticamente toda esa primera parte el equipo visitante estuvo un gol arriba. Hasta que en los minutos finales entró Jorge Gómez Lite. El exfranjivino detuvo los últimos dos avances riojanos y al descanso hubo máxima igualdad (13-13) con el partido muy abierto.

El equipo riojano salió de los vestuarios muy concentrado. Rápidamente cogió las riendas del partido gracias a un Juan del Arco que quiere volver a ser el jugador internacional y que muchas veces da pinceladas de ello.

A partir de ese buen inicio, el Ciudad de Logroño mantuvo rentas de tres goles, pero no pudo matar el encuentro. Fue su deuda pendiente ayer. Cada vez que estiraba el marcador -llegó a contar con ventajas de cuatro goles- el Bada Huesca volvía a meterse en el partido. Y así varias veces en una segunda parte en la que el equipo riojano no llegó a tener muy claras las cosas nunca. Lazar Kukic tomó en sus manos el timón del barco y con el pundonor que le caracteriza fue minando la defensa local.

En la otra área, el que daba un paso hacia adelante era Jakub Krupa. El checo fue un dolor de cabeza para Dija, Marcelo y compañía, que veían de qué manera se diluía la posibilidad de jugar la Copa EHF el año que viene. Pero el Ciudad de Logroño no terminaba de sentenciar.

Y así encaró el bloque de Jota González los últimos cinco minutos del encuentro, con 23-25 a favor de los riojanos. Pero nada cambió. Krupa siguió a lo suyo, deteniendo cada balón que se le ponía delante y la defensa se cerraba a los ataques oscenses. La victoria empezaba a caer del lado franjivino.

Al final, el Ciudad de Logroño celebró el triunfo sabiendo que la plaza europea está cada vez más cerca. Quedan tres partidos por delante y el equipo franjivino sigue imparable en esta segunda vuelta de ensueño.

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