Partido para valientes ante el colista

El portero del Ciudad de Logroño Gurutz Aginagalde celebra con rabia una parada mientras su compañero Miguel Sánchez también lo festeja. :: /Fernando Díaz
El portero del Ciudad de Logroño Gurutz Aginagalde celebra con rabia una parada mientras su compañero Miguel Sánchez también lo festeja. :: / Fernando Díaz

Los franjivino viajan a Zamora con la obligación de ganar y aparcar la mala racha de resultados

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

Partido de pocas palabras y muchos gestos. Cualquier cosa que se diga o escriba sobre el encuentro que el Ciudad de Logroño disputa esta tarde en Zamora (19.30 horas) apenas tendrá importancia. Lo realmente decisivo será lo que los franjivino realicen sobre la pista del polideportivo Ángel Nieto con el arbitraje de Jesús Álvarez y José Carlos Friera. Hoy no es el momento de dibujar sobre la pista un balonmano preciosista, de un elevado rigor táctico. Se trata de ganar. Las urgencias obligan a los pupilos de Jota González a centrarse en el qué. Habrá tiempo cuando la clasificación lo permita para poner más énfasis en el cómo.

Ninguno de los dos protagonistas de esta tarde atraviesa su mejor momento. El Zamora es colista de Asobal. A pesar de que ya sabía que iba a pelear por la permanencia durante toda la temporada, este pasado miércoles el equipo quedó eliminado de la Copa del Rey. El equipo que entrena Eduardo García se desplazó hasta la localidad segoviana de Nava de la Asunción y perdió contra el equipo local (que juega en División de Honor Plata) por 22 goles a 18.

El técnico del Ciudad de Logroño, Jota González, pone la lupa sobre la cantidad de goles que marcaron los zamoranos. «La defensa será la clave del partido. Los equipos que han jugado contra Zamora y han encajado pocos goles, ganan el partido. Por ejemplo, el miércoles jugaron en Copa contra Nava y sólo marcaron 18 goles. Quedaron eliminados. Por ahí pasan nuestras opciones: defensa para no encajar goles y además sumar de contraataque. Luego, en ataque, somos un equipo más o menos goleador», explica González.

Aunque el entrenador pucelano tiene clara cuál debe ser la táctica, otra cosa es plasmarla sobre la cancha. Ahí es cuando surgen los problemas. El más determinante de esta tarde se llama Tomislav Kusan. Y no por la incidencia que el pivote croata tiene en el juego franjivino -se espera más del joven de Zagreb- sino porque eso supone que la plantilla se queda con Rubén Garabaya como único pivote. Jota ya ha manifestado por activa y por pasiva la importancia del avilesino en el juego del Ciudad de Logroño, especialmente en defensa.

De igual manera, el técnico de los riojanos sabe que Garabaya no está para jugar sesenta minutos en ataque y en defensa. Por aquí vienen los problemas. Hay que dosificar mucho al asturiano. Si defiende no ataca. Para dar una vuelta de tuerca más a las dificultades, si Jota da descanso a Garabaya en ataque, ¿quién ataca en la posición de pivote? Máxime cuando el Ciudad de Logroño está atacando siete contra seis (es decir, con dos pivotes) en la mayoría de los partidos.

Rubén Garabaya será el único pivote del equipo por la baja del croata Kusan

Más allá de problemas tácticos, en lo que sí coincide la expedición franjivino es en que se trata de una final. Una derrota en Zamora encendería todas las alarmas en el equipo riojano. «Cada partido que juegas es una final. No es una final final, pero sí es un encuentro muy importante. Sobre todo porque necesitamos ganar para coger aire y salir de esa situación, y coger autoestima, más que por otra cosa. Es el último contra el penúltimo y esos puntos valen doble porque nunca sabes dónde vas a estar al final», reconoce Jota González.

El MMT Seguros Zamora es un equipo que juega de memoria. Su columna vertebral se mantiene desde hace años y eso les hace crecer como equipo. Se trata de un equipo con gente muy buena en los unos contra unos y muchísima continuidad en el juego. Además, los pivotes que tienen cogen bien la posición y son capaces de jugar muy bien el dos contra dos. Otra de las características de su juego es la gran velocidad que le imprimen al contraataque. Para cerrar este repaso de trazo grueso al juego de los zamoranos, hay que destacar su intensidad defensiva.

Su técnico recordó ayer que el Ciudad de Logroño viaja a Zamora «con un poquito de presión» por estar en puestos tan bajos de la tabla, lo que hace que «en ciertos momentos» los franjivino jueguen «agarrotados».

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