Palo, mimbres y esperanza

"...esta temporada se planteaba con muchas expectativas y muchas dudas, a partes iguales..."

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

FUERTEFLOJO

Esto va de superación, de amor propio, de mejorar codo con codo, de ser un colectivo más eficaz. Va de conocer las debilidades de tu compañero y ayudarle a superarlas sabiendo que así todos sois un poco mejores.

El Ciudad de Logroño ha comenzado la temporada con problemas. Derrota en Granollers, triunfo en Logroño ante el Valladolid y nueva derrota en O Gatañal, la cancha de Cangas, donde hasta ahora había ganado en sus seis visitas. Dos puntos. Una victoria y dos partidos perdidos. Un palo para afición y equipo. Hay muchas ilusiones puestas en el Ciudad de Logroño en una temporada muy especial. Una especie de reválida para un club que durante años anteriores se ha ganado por derecho un voto de confianza.

Después de una década de patrocinio de Naturhouse y vivir los mejores años en la vida del club, esta temporada se planteaba con muchas expectativas y muchas dudas, a partes iguales.

En mi caso la expectación continúa intacta, las dudas no. Y me explico. Es una cuestión de mimbres. Es verdad que la plantilla del Ciudad de Logroño es corta, pero es buena. Hay mimbres. Ahora falta tiempo para que las piezas del puzle acaben encajando, pero el equipo seguro que aparece en las primeras posiciones de la tabla de clasificación más temprano que tarde. Jota González se encargará de ello.

La marcha del sponsor, el ajuste económico, la espalda del Consejo Regulador y otros posibles patrocinadores, una plantilla corta... Incertidumbre, en definitiva.

Y la mejor arma contra la incertidumbre es la esperanza. La que tenemos todos los aficionados de volver a vivir grandes tardes en el Palacio, de triunfos europeos y remontadas de carácter y casta.

Porque nos llevamos palos, tenemos esperanza.

Porque hay mimbres, tenemos esperanza.

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