La metamorfosis del Ciudad de Logroño

La metamorfosis del Ciudad de Logroño

Con la pérdida del patrocinador, el club se ha reinventado apostando por una plantilla más corta, ajustando los salarios y con la incógnita de conocer cuáles serán sus prestaciones

El Club Balonmano Ciudad de Logroño acaba de cerrar los diez años más exitosos de su historia, los que ha estado unido al patrocinio de la marca Naturhouse. Segundos puestos en Liga, participación en la Copa EHF y posteriormente en la Liga de Campeones, dos finales de Copa del Rey, una final de la Copa Asobal, subcampeón en la Supercopa de España... Todo eso ya es historia. Bonita para recordar, pero historia.

La realidad es que la directiva del club se ha visto obligada a trabajar con un escenario diferente. Menos presupuesto, sin patrocinador, y con la necesidad de ahorrar aún sabiendo que la calidad de la plantilla se resentirá. Por lo menos a priori. El tiempo dirá...

«No puedo estar más contento. A mi relación con el balonmano le pongo un diez». Con estas palabras definía Félix Revuelta los diez años que ha estado patrocinando al CB Ciudad de Logroño.

Lo cierto es que los responsables del club ya sabían con mucha antelación que Naturhouse no seguiría, pero hasta el momento ha sido imposible encontrar otro patrocinador. Leyendas hay muchas y todas relatan que un gran contrato estuvo a punto de firmarse y se fue al traste en el último segundo. ¿Quién sabe? Lo que es irrefutable es que a día de hoy el club sigue sin patrocinador. Y las conversaciones con el Consejo Regulador, que en su día se asoció con el Baskonia en contra de su política de no patrocinar equipos de cualquier región amparada por la DOC, están en una vía muerta.

Mediada la última temporada, los responsables del club necesitaban moverse para configurar la plantilla 2017/18. Y a la vez, se confirmaba que encontrar patrocinador iba a ser algo muy complicado. ¿Solución? Las ofertas de renovación fueron a la baja. Concretamente un 30-35% respecto a contratos anteriores. Más o menos eso suponía la aportación de Félix Revuelta en el total del presupuesto franjivino.

Sólo tres jugadores renovaron con el equipo. Por un lado, Gurutz Aginagalde. «Soy el capitán, soy el que más años lleva y me siento muy identificado con este equipo. Lo he visto crecer y marcharme ahora sería muy feo. A las buenas se apunta todo el mundo pero hay que saber estar también a las malas. Es el momento de dar un paso al frente en un momento complicado para el club», decía Gurutz el día que se anunció su renovación.

El otro fue Rubén Garabaya. «En mi caso la decisión es más sencilla que para otros compañeros. Con la edad que tengo yo no me planteo ir a otro sitio y lo que pretendo es quedarme en Logroño», explicó el pivote asturiano.

El tercer hombre en renovar fue Lazar Kukic, aunque sus circunstancias eran especiales. Llegó a Logroño en diciembre y necesitaba quedarse para demostrar.

Si Gurutz, Garabaya y Kukic decidieron quedarse en Logroño, otros muchos optaron por marcharse. Bajas importantes para el juego del equipo.

El estilo de Jota es complicado de asimilar, y pocos jugadores lo han hecho como Víctor Vigo. El central era la prolongación del técnico en el campo, sabía cómo jugar en cada momento. Y en su segunda etapa en Logroño llegó con una madurez en el juego que le llevó a brillar en la competición española y en la Champions.

Si había un jugador que se beneficiaba del juego de Vigo ese era Javi García. El pivote tenía una conexión especial con el central gallego. Ahora esa unión continuará, pero en Guadalajara.

La marcha de Haniel Langaro era imparable. El brasileño había crecido exponencialmente en el Naturhouse y los equipos con mayor presupuesto lo tenían entre sus objetivos. El Dunkerque francés anunció su fichaje, pero hasta el momento no ha abonado su cláusula de rescisión por lo que sigue en la disciplina franjivino.

Otro que se marchó fue Albert Rocas, aunque su adiós está revestido de unas circunstancias especiales. El extremo izquierdo está muy pendiente del estado de su tobillo derecho antes de saber si continuará jugando o no.

Tampoco seguirán en la disciplina del CB Ciudad de Logroño el portero Richard Kappelin (que regresa a Suecia con un buen contrato) e Iñaki Peciña, que prueba suerte en el balonmano francés (PAUC Handball).

Los números no mienten y son difíciles de manejar, sobre todo en época de vacas flacas. No hay soluciones mágicas y la consecuencia de tener menos dinero, es tener menos fichas profesionales. En concreto, Jota González manejará esta temporada una plantilla con 14 fichas profesionales (salvo algún refuerzo de última hora ¿para el pivote?). Sin embargo, la pasada campaña el Naturhouse contó con 18 fichas de profesionales.

En este sentido, la aportación de jugadores como Javi Romeo, Eduardo Cadarso y alguno más que pueda colaborar con el equipo serán importantes.

Otra de las maniobras que ha realizado el club para aligerar el capítulo de nóminas ha sido encontrar salida a jugadores que aún tenían contrato en vigor para la próxima temporada.

Así, Carlos Molina ha fichado por el Magdeburgo alemán. No tenía sentido en una plantilla limitada contar con tres laterales izquierdos (Molina, Del Arco y Paredes). Y finalmente el cordobés encontró equipo (una ficha que se ahorra el CB Ciudad de Logroño).

Otro que no seguirá en el Palacio de los Deportes es Luisfe Jiménez. Un caso similar: tres laterales derechos en una plantilla es una error (admitido por el propio Jota González). Finalmente el lateral de Puente Genil marchó al Maccabi Rishon (otra ficha que se ahorra la entidad).

Así ha sido la mutación. De Naturhouse a CB Ciudad de Logroño. Ahora hace falta saber si la pérdida de patrocinador se verá reflejada en la cancha. Hasta el momento los fichajes son ilusionantes. La competición pondrá a cada uno en su sitio.

Más

Fotos

Vídeos