El Logroño rehabilita su imagen ante el Barcelona a pesar de la derrota

Juan Marín

El equipo franjivino compitió durante casi todo el primer tiempo, ante un Barcelona al que le faltó brillo

EFE Logroño

El Barcelona se ha llevado un claro triunfo de Logroño, por 25-32, gracias a su calidad individual y a su portero Gonzalo Pérez de Vargas, en un choque que también ha servido para rehabilitar la maltrecha imagen del equipo local, que compitió durante más de medio partido.

El Logroño, como todos los equipos de Asobal, no tenía nada que perder ante el Barcelona y por eso se arriesgó jugar casi todo el partido sin portero; le salió bien en el primer tiempo, pero en el segundo, en cuanto Pérez de Vargas paró (13 de 25 lanzamientos), le costó muy caro y encajó siete goles desde el campo catalán, cinco de ellos del portero internacional español.

Además de por las intervenciones del portero, el choque se rompió cuando el Barcelona defendió con intensidad y sacó partido a la profundidad de su banquillo, algo que no tiene el Logroño y que hizo que se desfondara y no pudiera luchar al final.

25 Ciudad de Logroño

(14+11): Krupa (p), Sánchez Migallón, Juan Castro (2), Javier Muñoz (5,1p), Rubén Garabaya (2), Juan del Arco (5), Garcíandía (3), Aguinagalde (p), Kusan (3), Paredes, Ángel Fernández (3), Kukic (1), Montoro (1) y Cadarso.

32 Barcelona

(17+15): Ristovski (p), Aitor Ariño (3), N'Guessan (4), Syprzak (2), Dolenek (7), Dika Mem (3), Lenne (1p), Pérez de Vargas (p)(5), Víctor Tomás, Sorhaindo (1), Valero Rivera (3), Raúl Entrerríos (1), Alexis Hernández (1), Viran Morros Aleix Gómez y Jallouz (1).

Parciales
1-2, 4-5, 9-8, 11-10, 13-13, 14-17 (descanso), 16-18, 17-20, 19-24, 20-28, 24-30 y 25-32 (final).
Árbitros
Javier Álvarez y Jon Bustamante. Excluyeron al local Ángel Fernández y al visitante Syprzak.
incidencias
Partido de la Liga Asobal disputado en el Palacio de los Deportes de La Rioja ante unos dos mil aficionados

Pero también es cierto que el Barcelona sumó un triunfo más en la Liga sin brillo, haciendo lo justo y como el choque no fuera con él en muchos minutos, algo que le permite hacer su calidad individual.

Frente a esa actitud, el Ciudad de Logroño compitió durante casi todo el primer tiempo porque se comportó como se espera de él, como un conjunto motivado, centrado y aguerrido, algo que ha mostrado muy poco en lo que va de temporada.

El equipo riojano arriesgó desde el principio a jugar sin portero, atacó con agresividad y defendió intenso, lo que le permitió equilibrar el partido mientras le aguantó el físico.

Porque su falta de banquillo le pasó factura ante un Barcelona acostumbrado a aguantar las acometidas de sus rivales con paciencia, hasta que caigan de "maduros".

Así, el equipo catalán español saltó al campo con un nivel de intensidad medio, fiado a sus individualidades, y pronto se vio superado por el equipo local.

Al 9-8 que reflejó el marcador al filo del cuarto de hora le siguieron el 12-10 en el minuto 21 y el 13-11 después, con un Logroño liderado por Juan del Arco y con Garabaya y Kusan luchando a su mejor nivel en el pivote.

Pero los riojanos, casi sin cambios, se cansaron y el Barcelona, como era de esperar, no perdonó; con dos acciones de calidad y otras dos en las que no había portero enfrente se fue al descanso con un 14-17 que no había merecido y casi ni buscado.

El Ciudad de Logroño trató de acercarse en el inicio del segundo tiempo, de nuevo por agresividad y motivación, pero no tuvo las ideas claras y enfrente se encontró a un Barcelona que sí defendía.

El partido ganó en emoción y calidad, y por momentos se pareció a los choques igualados y con tensión de anteriores temporadas.

Pero la táctica de jugar sin portero empezó a pesar demasiado para los riojanos que en un abrir y cerrar de ojos pasaron de estar a dos goles del Barcelona (16-18), -y con posesión-, a perder por cinco tantos (17-22).

En gran medida ese parcial, que determinó el encuentro, tuvo como protagonista a Gonzalo Pérez de Vargas, por sus paradas y por anotar cinco goles desde su portería.

Quedaban 19 minutos por delante y el Barcelona optó por evitar cualquier complicación y para ello "durmió" el partido con largas circulaciones de balón que terminaban en un lanzamiento para exhibir la calidad individual de su plantilla.

Le bastó con eso, porque el Logroño, cada vez más desfondado, siguió arriesgando sin portero y no encontró relevos de calidad en su banquillo.

Pero, en realidad, el equipo riojano, penúltimo clasificado, hoy se jugaba más cosas que el resultado y en eso sí ganó, porque luchó hasta el final por ofrecer una buena imagen y lo consiguió.

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