CIUDAD DE LOGROÑO 30 - FRAIKIN GRANOLLERS 28

El BM Logroño gana enteros en Europa

El lateral derecho Ángel Montoro le gana la partida a Álvaro Ferrer y lanza a portería en los seis metros. ::
/FERNANDO DÍAZ
El lateral derecho Ángel Montoro le gana la partida a Álvaro Ferrer y lanza a portería en los seis metros. :: / FERNANDO DÍAZ

Un equipo franjivino muy serio vence con justicia al Granollers y se mete en la lucha por la EHF

Los inicios de temporadas y de las segundas vueltas son traicioneros. Cualquier cosa puede pasarle a un equipo que lleva un mes y medio sin competir. Porque los amistosos son precisamente eso. Ayer, el Ciudad de Logroño dio un paso de gigante hacia la lucha por los puestos europeos. Venció con cierta claridad -y demasiado suspense por culpa del dúo arbitral- a un Granollers incompleto, que pareció acusar mucho más el parón que el equipo riojano. Un triunfo (30-28) que se queda un poco cojo por perder, a falta de tres segundos, el 'goal average' con el equipo vallesano, que venció se llevó el primer partido liguero por 30-27.

Pero esa debe ser una pequeña muesca en el expediente franjivino. Porque los de Jota González jugaron con carácter. Con mucho carácter. El Ciudad de Logroño comenzó con seriedad, combinando bien, marcando diferencias desde el principio ante un Granollers intermitente, que jugaba a ráfagas y demasiado pendiente en Rolandas Bernatonis, que en esa primer parte se marchó a los vestuarios con nada menos que nueve goles en su haber (acabaría la jornada con catorce). El lituano fue un dolor de cabeza para la zaga riojana, que comenzó en 6-0 pero que decidió cambiar a un 5-1 que atascó por momentos a los vallesanos.

En esos primeros compases el conjunto local jugaba cómodo, pero a los cinco minutos sufrió la baja de Lazar Kukic, hoy en día pieza fundamental del esquema franjivino. El serbio se retiró con una evidente cojera después de recibir un golpe. Edu Cadarso le sustituyó y aunque el riojano se vio superado a ratos por las circunstancias, el equipo funcionó muy bien, sobreponiéndose a algunas pérdidas, y abriendo diferencias con el cuadro de Antonio Rama que llegó a ser de cinco tantos (10-5). Hasta ese momento, el equipo local utilizaba muy bien los desmarques, siempre encontraba situaciones de lanzamiento y pese al buen papel del brasileño Bombón Almeida en portería, mantuvo su supremacía sobre el bloque catalán, desarbolado y echando en falta a un Adriá Figueras que no tuvo una jornada alegre.

Javi Muñoz, once goles, fue una de las figuras de un Logroño que siempre lideró el marcador

Tras pasar por las manos del cuadro médico franjivino, Kukic regresó a la pista, quizá con un poco menos de chispa que en el inicio. Así las cosas, el equipo de Jota González, que en el último tramo empezó a evidenciar cierto desgaste, se fue a los vestuarios con un 15-12.

Poco cambió tras el descanso. El Ciudad de Logroño mejoró sus prestaciones y controló el partido, algo a lo que no estaba demasiado acostumbrado. La gestión de los encuentros no estaban dentro de sus cualidades, pero ayer supo mantener a raya al equipo catalán, que dependía únicamente del brazo de Bernatonis o de las maniobras de los pivotes o los extremos en circulación. Sin embargo, el conjunto local no encontró la manera de matar el encuentro. Fue imposible. Cada vez que tenía balón para ponerse a cuatro tantos del adversario cometía algún error o era víctima de la pésima tarea arbitral. Porque o David Monjo y Miguel Martín Soria tuvieron una noche aciaga o son dos colegiados incapaces de dirigir un encuentro entre dos aspirantes a los puestos Europa. Los árbitros no gustaron a ninguno de los dos bandos.

Pese a ello, el BM Logroño no cayó en la trampa, y cada vez que el Granollers se acercaba y se volvía a meter en el partido, el equipo franjivino mantenía el tipo, robaba algún balón y marcaba a la contra -espectacular la tarea de Javi Muñoz, autor de once tantos-. La tremenda labor del extremo venía precedida, muchas veces, de alguna parada de Gurutz Aginagalde, que acabó muy cerca del 46% de efectividad. Y cuando la defensa y la portería responden, el Ciudad de Logroño avanza hacia adelante.

No obstante, el numeroso público que se acercó al Palacio anoche iba a sufrir. Cuando el equipo de Jota González tenía encarrilado el encuentro, a falta de tres minutos, los árbitros volvieron a meter en el ajo a los visitantes con sus decisiones. Sin embargo, el Logroño marcó el 30-27, gracias a Javi Muñoz que se encontró con el rebote de un tiro de Del Arco, de buen partido, que igualaba el 'goal average' de la ida. Pero con quince segundos por delante y con Migallón excluido, el Granollers pidió tiempo muerto y Resina, en dudosa acción, marcó desde el extremo. Una manchita que no arruina un gran triunfo.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos