El BM Logroño choca contra su ineptitud

Una imagen que se repitió una y otra vez, Hombrados con el balón y Ángel Fernández lamentando la ocasión. :: Fernando Díaz
/
Una imagen que se repitió una y otra vez, Hombrados con el balón y Ángel Fernández lamentando la ocasión. :: Fernando Díaz

La falta de eficacia y los nervios condenan a un equipo franjivino que no levanta cabeza

El BM Ciudad de Logroño está en caída libre. No levanta cabeza el cuadro franjivino, que había traído una victoria balsámica de su visita a Zamora. Pero fue un espejismo. Ayer, un correcto Guadalajara, sustentado por el veterano Jota Hombrados, y un par de árbitros indignos de Asobal le pusieron en su sitio y dejaron claro cuál será el objetivo de este triste equipo: salvarse del descenso.

El Ciudad de Logroño volvió ayer a las andadas. Sin orden, con escaso criterio para atacar, muy blando para defender y soportando una tonelada de nervios, fue incapaz de vencer en casa. Empezaron mal las cosas para el equipo riojano desde el principio.

Porque el BM Logroño no consigue comenzar bien los partidos. Es uno de los puntos más flojos del equipo franjivino esta campaña. Ayer, más de lo mismo. Una defensa sumamente desordenada no consiguió mitigar las internadas de Chema Márquez por la izquierda o de Lucas Cándido y Sergio Valles por la derecha. La retaguardia parecía un coladero por los laterales. Así, llegando hasta el límite del pasivo, los jugadores conducidos por Víctor Vigo -que pena da verle junto a Javi García vistiendo otra camiseta- comandaron esa primera parte en el marcador. Haciendo las cosas simples, sin complicarse demasiado, fueron capaces de domesticar al bloque local.

El equipo riojano es penúltimo con cuatro puntos después de cuajar su sexta derrota

El ataque riojano no distaba demasiado de lo que se veía atrás. Imanol Garciandia comenzó con la pólvora mojada. Y se topó con un Hombrados gigantesco, que recordó a aquel portero de sus años mozos en el Ciudad Real. Muy atascado Lazar Kukic para buscar huecos en el entramado morado, liderado por el riojano José Mari Bozalongo, los goles llegaban con jugadas personales de Juan Del Arco o el mismo Kukic, que acabó siendo el jugador más vertical de los hombres de Jota González.

Ángel Fernández no terminaba de arrancar, tanto en defensa como en ataque. Esa primera parte acabó con un solitario gol en cuatro intentos, muy lejos del nivel que tiene acostumbrado al Palacio de los Deportes. No era la noche del cántabro, que cuajó ayer uno de los peores encuentros que se le recuerden en Logroño. En diez lanzamientos, el 32 franjivino sólo marcó tres.

Pero esa falta de acierto no sólo llegó desde el extremo izquierdo. Entre Javi Muñoz y Fabio Chiuffa marcaron cuatro goles en diez lanzamientos. Imanol Garciandia, seis en once tiros. Y así es muy difícil ganar.

Cierto es que los franjivino se toparon con un Jota Hombrados tremendo, que rozó el 42 por ciento de eficacia y que amargó a los riojanos. Pero también es verdad que muchos de los tiros locales fueron directamente al cuerpo del meta, lo que se conoce como «al muñeco», señal de los nerviosos que sufren los jugadores del peor Ciudad de Logroño de la historia.

Pocas cosas cambiaron en la segunda parte. El Ciudad de Logroño continuó remando a contracorriente, luchando contra sus propias ineptitudes. El bloque franjivino parece jugar atemorizado, demasiado embarullado, con poco orden táctico, tanto en defensa como en ataque. El equipo no carbura y cuando mejor juega es cuando se encuentra en superioridad o atacando con siete, señal de que algo no funciona.

En la rueda de prensa posterior a una lógica derrota por la manera en que juega el equipo, Jota González cargó con toda la culpa, pero él no es el que se coloca frente al portero rival a lanzar. Mucho debe trabajar este equipo para salir de la zona caliente de la Liga Asobal y demostrar, como sostenían muchos de los integrantes de la plantilla, que este conjunto iba a pelear por los puestos europeos. La realidad es ahora muy distinta.

El público, la mejor baza que tiene el Ciudad de Logroño y que ayer le acompañó en gran número, todavía no ha tirado la toalla. Sus pitos se los llevaron los árbitros del encuentro.

El equipo de Jota González debe espabilar rápidamente si no quiere seguir tan cuestionado. Visita el miércoles la cancha del Anaitasuna, uno de los dos equipos invictos de la Asobal. Una prueba de fuego para un bloque riojano que partido a partido va perdiendo la fe en sí mismo, poniendo en peligro su futuro en la Liga Asobal.

Fotos

Vídeos