LIGA ASOBAL

El Logroño no cesa en su remontada

El Lazar Kukic más vertical se cuela entre Chispi y Revin para marcar uno de sus goles ante el Puente Genil. :: D. Uriel
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El Lazar Kukic más vertical se cuela entre Chispi y Revin para marcar uno de sus goles ante el Puente Genil. :: D. Uriel

Los franjivino se ponen a un punto de asegurar la cuarta plaza para jugar la Copa EHF

Imparable. El Ciudad de Logroño continúa con su espectacular remontada con dirección a Europa. Con el triunfo de ayer ente un Puente Genil que plantó guerra hasta el final, los franjivino se quedan a un empate de los billetes continentales. Eso o a un tropiezo del Anaitasuna, que la jornada que viene recibe nada menos que al Barcelona, aunque los azulgrana ya han mostrado sus debilidades al mundo cayendo en casa ante el Granollers. Un empate o una derrota de los navarros haría que el Ciudad de Logroño asegure de forma matemática el cuarto puesto, lo que supone no solo participar en la Copa EHF la campaña siguiente. También significa clasificarse para la Final a 8 de la Copa del Rey del 2019.

Pero todo llegará a su tiempo. Porque para llegar a esta situación, el conjunto franjivino se tuvo que deshacer de un Ángel Ximénez que parecía derrotado, pero que en la segunda parte, gracias a una defensa 5-1 pegajosa, llevó cierto susto al Palacio de los Deportes -redujo una diferencia de ocho goles a cuatro-, lo que obligó a los de Jota González a incrementar su intensidad para rematar la faena a tiempo.

Porque después de un comienzo dubitativo, el Ciudad de Logroño comenzó de menos a más. Un reflejo de lo que ha sido la temporada. Inició el encuentro el cuadro franjivino un poco tosco, entumecido, con escasa fluidez. Delante de los riojanos se plantó un Puente Genil plagado de bajas pero con buen juego y mucho orgullo. Además, los de Julián Ruiz saltaron al parqué con los deberes hechos ya que gracias a la victoria del Frigoríficos Morrazo frente al Puerto Sagunto, los alicantinos prácticamente descendieron.

Los riojanos también asegurarán la EHF si el Anaitasuna, que se mide al Barça, no gana

Oliva bajo palos comenzó inspirado. Eso obligó a que la defensa franjivina y Jakub Krupa, que destacó con otra buena actuación, redoblaran esfuerzos. Pero el cuadro cordobés no dejó jugar con comodidad a los de Jota González, arruinándoles cada intento de réplica con buenos y veloces repliegues defensivos.

Sin embargo, Pablo Paredes, que salió de inicio, mostró de lo que es capaz y empezó a marcar. Por momentos, el equipo local jugaba buen balonmano, muy combinativo, y los balones llegaban a los extremos o al pivote con relativa limpieza (Kusan marcó tres goles desde los seis metros).

Se asienta la defensa

Poco a poco, la defensa comandada por Rubén Garabaya y Miguel Sánchez-Migallón fue cogiendo tono y el Ciudad de Logroño empezó a marcar diferencias. Esta vez, los riojanos sí pudieron correr con mayor facilidad. El cansancio ya había empezado a hacer mella en los cuerpos pontaneses. De esta forma, los de Jota González se marcharon a los vestuarios con una cómoda renta de cinco goles (17-12).

En la segunda parte, los riojanos continuaron con su contundencia y dejaron a los visitantes sin poder marcar casi siete minutos. El encuentro parecía sentenciado (20-12, en el minuto 35), pero poco a poco, los cordobeses fueron limando las diferencias hasta el punto de meterle el miedo en el cuerpo a los franjivino y a toda su afición, que continúa respondiendo partido a partido.

Las cosas se le empezaron a complicar a los de Jota González cuando Chispi se colocó en el avanzado de la defensa del Ángel Ximénez, lo que obligó al técnico pucelano a desistir de su juego más táctico para centrarse en las acciones individuales de Juan Castro y Lazar Kukic.

El cuadro visitante llegó a achicar diferencias (24-20, minuto 48) pero los logroñeses sacaron a relucir su calidad. Aumentaron un punto su potencia defensiva -hubo un curioso pique entre Garabaya y Tomás Moreira, pivote que relevará al asturiano- y el Ciudad de Logroño mató el partido a tiempo gracias a los goles de Ángel Fernández, al que le queda un partido nada más en el Palacio de los Deportes y al que la afición ya empieza a añorar.

Así, jugando con algo más de tranquilidad y rotando a sus efectivos, el bloque franjivino se apuntó su séptima victoria consecutiva -lleva una brillante racha en la que suma 23 de los 26 puntos en juego en esta segunda vuelta de ensueño- y dejó el billete europeo a un empate. Pero en la plantilla reina el optimismo y algunos ya hablan de recalcular la mira hacia la segunda plaza. Pero eso será después de la Copa del Rey, su próximo objetivo.

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