LIGA ASOBAL

El Logroño aguanta sólo un tiempo

Lazar Kukic sufre la intensidad defensiva de Aaron Plamarsson y Jure Dolonec, ayer en el Palau. :: Sergio Ros/Opta/
Lazar Kukic sufre la intensidad defensiva de Aaron Plamarsson y Jure Dolonec, ayer en el Palau. :: Sergio Ros/Opta

El equipo franjivino, que estuvo en el partido los primeros 30 minutos, acabó goleado por el Barça

MARTÍN SCHMITT LOGROÑO.

El Ciudad de Logroño se volvió a estrellar contra el Barcelona. Como siempre, como dicta la lógica, porque el equipo blaugrana tiene jugadorazos y se desenvuelve casi de memoria, porque entre ambos conjuntos hay un abismo de diferencia de calidad. Los franjivino volvieron a patinar en el Palau Blaugrana después de un primer tiempo digno, en el que el equipo visitante arriesgó jugando con siete jugadores de campo, sin portero y con bastante eficacia. Fue en el segundo tiempo cuando acabó sucumbiendo el cuadro dirigido por Jota González, ante un Barcelona que le aplastó.

Y eso que en la primera parte los riojanos estuvieron en partido. Comenzó el encuentro a rachas. El Barça fue el primero que apretó fuerte y se fue en el marcador (6-2), como es lógico por el poderío de su ataque, comandado desde el inicio por Aaron Palmarsson, que poco a poco empieza a tener protagonismo en este equipo blaugrana llamado a jugar la Final a Cuatro de la Champions League. En esos primeros compases, el ataque franjivino no encontraba la fluidez necesaria como para lastimar a una retaguardia azulgrana que juega casi sin mirarse, con Viran Morros y Cedric Sorhaindo dominando los seis metros.

LAS CLAVES

La calidad azulgrana
El equipo azulgrana tiene muchísima calidad. Lo tiene todo
una gran defensa, una portería sublime, unos lanzadores tremendos. Y contra eso, poco que hacer.
La segunda parte
El Ciudad de Logroño se mantuvo agarrado al partido un tiempo
Luego se diluyó ante el poder de la defensa local, que aniquiló cualquier esperanza riojana.

Sin embargo, el conjunto franjivino empezó a encontrarse, Garabaya se hizo fuerte en el pivote y fue objeto de tres penaltis casi consecutivos, con los que el Ciudad de Logroño emparejó un poco las cosas. Pablo Paredes, que jugó de entrada ante la ausencia del lesionado Juan del Arco, ganó confianza y empezó a atreverse a lanzar desde fuera. El primero se marchó alto; el segundo y el tercero, adentro, y el bloque riojano se mantenía a flote en un Palau Blaugrana casi vacío. Algo también bastante habitual cuando el conjunto de Xavi Pascual no juega competición europea. Una pena.

En la segunda parte, los locales aceleraron y desplegaron todo su arsenal para golear

La defensa de los de Jota González no acababa de encontrar su mejor forma. La portería -primero Gurutz Aginalagde y luego Jakub Krupa- tampoco ayudaba a frenar la ofensiva local ni adivinaba los feroces lanzamientos de un Dika Mem, que reemplazó a un Dolenec también efectivo, ni los de un N'Guesan más intermitente que su compatriota. Así, el Barça estiraba un poco más el marcador (9-6) aunque la tranquilidad le duraría poco a los de Xavi Pascual.

Porque a partir de entonces, Jota González decidió arriesgar, atacar con siete hombres y con la portería vacía. La jugada le salió bien a los riojanos, que se mantuvieron en partido, siempre abajo con diferencias que no fueron superiores a los dos goles. De hecho, a punto estuvo de empatar en el minuto 25 de esa primera parte, pero Borko Ristovski, que sumó muy buenos números, adivinó el cuarto penalti que le lanzó Miguel Sánchez-Migallón y que hubiese supuesto el 14-14. De esta manera, el Barça se fue a los vestuarios con un 17-15 que le obligaba a aplicarse a fondo en la segunda parte si no quería sufrir.

Y así fue. Porque en los segundos treinta minutos el cuadro blaugrana aniquiló a su adversario. Lo ejecutó desde el inicio de esa segunda parte, ajustando su defensa y marcando a placer, al no poder el Ciudad de Logroño hacer el cambio para permitir la entrada del portero.

El equipo riojano parecía mucho más espeso que en la primera parte. El único que lograba jugar con algo de peligro era Juan Castro, volviendo loco a Sorhaindo en los uno contra uno. Pero poco más. Porque el bloque riojano perdió efectividad desde el exterior, el juego con el pivote también estaba desaparecido y la defensa dejaba muy poco margen a los extremos como para batir a un Ristovski que acabó con una efectividad del 35%.

Ante eso, nada que hacer. Porque el cansancio se apoderó de las piernas de los franjivino, que veían como en un abrir y cerrar de ojos el Barça mataba el encuentro (29-19, en el minuto 47). A partir de entonces, Jota González dosificó a los suyos, dio minutos a Edu Cadarso en el centro de la primera línea, volvió al ataque de seis hombres y rogó por que el partido se acabase lo antes posible. Pocos recordarán este encuentro de los franjivino, que regresó, como era de esperar, con otra abultada derrota ante uno de los mejores equipos del mundo. Su Liga es otra. En concreto, a la que regresa el 17 de marzo ante el Zamora.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos