El intangible

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

Lo deja. Rubén Garabaya cuelga las botas después de 22 años de exitosa carrera con solo dos espinitas: «No haber ganado nunca la Liga ni la Champions». Suena hasta soez hablar de sueños incumplidos cuando se habla del pivote avilesino al que el balonmano le «salvó la vida». El asturiano formó parte del equipo que en Túnez 2005 ganó la primera estrella para la elástica de la selección española.

La lista de trofeos y títulos es larga y conocida. Pero quería aprovechar estas líneas para resaltar otra faceta del Garabaya jugador de balonmano menos visible. La intangible. La apuesta del Club Balonmano Ciudad de Logroño por Rubén, y viceversa, puso a la entidad riojana en el mapa balonmanístico mundial. '¡Vaya con el proyecto de Logroño! ¿Sabes que han fichado a Rubén Garabaya?' Se escuchaba por las tertulias.

Partido a partido, el asturiano demostró que no venía a la capital de La Rioja a engañar a nadie. Y se hizo el líder. Un líder a su estilo, el forjado en un barrio obrero y humilde del Avilés minero. Un líder de palabras justas, honesto y que predica con el ejemplo.

Mucha culpa de la llegada de Albert Rocas, el segundo fichaje mediático del club franjivino, la tiene Garabaya. Y de muchas otras cosas que no han llegado al aficionado. «Nos ha ayudado en muchas cosas fuera del campo, aunque la gente no ha llegado a enterarse», reconocía Ángel Rituerto, presidente del club, en el inicio de la rueda de prensa.

Pero para mí, el mejor ejemplo de quién y cómo es Rubén Garabaya, se ha visto esta temporada. Pero no en los partidos, sólo en los entrenamientos. El año en el que abandona el balonmano, Rubén ha compartido posición con Kusan, un chaval de Zagreb que cuando llegó a Logroño no hablaba castellano y su adaptación al 'sistema Jota' fue muy dura. Y Rubén estuvo allí cada entrenamiento para ayudar, explicar, dirigir o lo que fuera necesario.

No digo que esto no ocurra en otros deportes, porque al final depende de la calidad humana del implicado. Lo que quiero resaltar es que aquí en Logroño hemos vivido un ejemplo que se debería explicar en los colegios asociado a la palabra deportista, con mayúsculas. Si ese gesto se pudiera pesar, tendría muchos quilates. Pero no se puede. Es un intangible. Es el legado de Coronación y Manuel. Es el intangible de Rubén Garabaya.

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