Los Hispanos derrotan a la historia

Julen Aginagalde, junto al franjivino Ángel Fernández, con el trofeo de campeones de Europa. :: a. bat / efe/
Julen Aginagalde, junto al franjivino Ángel Fernández, con el trofeo de campeones de Europa. :: a. bat / efe

España, en su quinta final continental, logra su primer Europeo en una segunda parte en la que borró a Suecia de la pista

VÍCTOR BORDA

España acabó con el maleficio. Ha necesitado cinco finales para conseguir su primer cetro europeo. Lo logró con una segunda parte de un nivel increíble, en la que la defensa 5:1, con un Sterbik inspirado en la portería, ahogó a una Suecia que fue perdiendo fuelle y balones a la misma velocidad. Los Hispanos tocaron el cielo. El equipo nórdico, más centrado en la primera mitad, solo fue capaz de anotar nueve tantos en la segunda parte. Con este triunfo certifica además su presencia en el Mundial de 2019 y el Europeo de 2020.

La selección de balonmano tenía una cita con la historia. El objetivo acabar, con el gafe que ha perseguido al equipo nacional, que en las cuatro finales del Europeo disputadas no había conseguido alzarse con el primer puesto. Una asignatura pendiente que el balonmano español, con dos entorchados mundiales a cuestas, necesitaba quitarse de encima. Enfrente, una Suecia asentando su cambio generacional, con vistas a recuperar un puesto de nuevo entre las mejores del continente, pues no hace tanto que peleaba por todos los títulos.

España arrancó bien, pero fue perdiendo fuelle con el paso de los minutos. Con el 6-0 defensivo, con los cambios habituales de Gedeón Guardiola y Viran Morros como centrales atrás, comenzó a tener problemas con el pivote sueco Nielsen, al que llegaban balones cómodos para superar a Corrales. En ataque, España se diluyó en el momento que Appelgren, el portero de la selección nórdica, inició una espectacular actuación bajo los palos. Un muro que detuvo más del 50% de los lanzamientos que recibió. Impresionante.

La salida de Sterbik por Corrales en la portería supuso un punto de inflexión en la final

Hubo entonces ataques errados que propiciaron una de las mejores armas del equipo sueco, el contraataque. Los Hispanos se vieron con un peligroso 4-7 pasado el primer tercio del periodo inicial. La solidez de la dura defensa nórdica frenaba las acciones de los españoles. Todo parecía destinado a que Suecia mandase en el marcador, pero los hombres de Jordi Ribera reaccionaron tímidamente.

Solé, el mejor de los Hispanos, puso el 6-7. Pero las malas decisiones volvieron a propiciar que el combinado sueco abriese de nuevo la diferencia hasta los tres tantos (7-10). Pero vino la exclusión de Zachrisson. Los pupilos de Ribera aprovecharon la superioridad para endosar un parcial de 2-0 que volvió a colocar a los españoles de nuevo a un solo gol. Pero Suecia volvió a irse de tres tantos. Entonces, Sterbik salió a pista en lugar de Corrales. Este cambio iba a resultar definitivo.

Variación defensiva

España varió su defensa a 5-1, con Álex Dujshebaev como adelantado. La cosa funcionó a medias. España se volvió a colocar a un tanto (11-12), pero era incapaz de superar en el marcador a sus rivales, que volvieron a ponerse a tres goles. Figueras, muy activo en los seis metros, dejó el marcador en el 12-14 con el que acabó el primer tiempo.

En la segunda parte cambió el panorama de manera radical. España aparcó sus miedos. La defensa 5-1 funcionaba a pleno rendimiento. Robos de los Hispanos y pérdidas de los nórdicos. Ariño y Balaguer se convirtieron en dos extremos letales. España podía correr. No se llevaban dos minutos y el electrónico se igualaba a 14 tantos. Tiempo muerto de Suecia. Pero la sangría solo había empezado. Sterbik subió muchos enteros la efectividad bajos los palos. En un abrir y cerrar de ojos los Hispanos mandaban por cinco goles (20-15). Suecia era incapaz de anotar. Le iba a costar lo suyo.

Con el paso de los minutos, el combinado sueco daba cada vez más muestras de naufragar ante la buena defensa hispana. Vinieron las exclusiones de Gurbindo y Morros, pero España mantuvo el tipo. La renta alcanzó los ochos goles (25-17, m. 52). El partido fue muriendo con los mejores minutos de Álex Djushebaev en este Europeo. España había derrotado a la historia. A la quinta, va la vencida.

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