EUROPEO

España falla en el peor momento del Europeo

Alex Dujshebaev se seca las lágrimas después de la derrota de ayer ante Eslovenia. :: reuters
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Alex Dujshebaev se seca las lágrimas después de la derrota de ayer ante Eslovenia. :: reuters

A pesar de la derrota, el triunfo de Chequia permite a los Hispanos meterse en semifinales si ganan hoy a Alemania

ELOY DE LA PISA

España tiró por la borda la mayor parte, por no decir todas, de las opciones de meterse en la lucha por las medallas. Después del impresionante partido ante Macedonia se esperaba una selección con la misma firmeza defensiva, la misma velocidad en el contragolpe y la suficiente cabeza fría para solventar los ataques posicionales. Pero nada de eso ocurrió.

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Después de la victoria de ayer de Chequia ante Macedonia (24-25), España con ganar hoy a Alemania estará en semifinales. Macedonia erró un penalti con el tiempo cumplido para empatar el encuentro y le dio vida a una España moribunda.

Eslovenia
Kastelic, Marguc (5, 3p), Kavticnik (3), Blagotinsek (4), Mackovsek (4), Cingesar (2) y Zarabec (2) -equipo inicial-, Skok (ps), Verdinek (2), Janc (3), Potocnik, Bezjak (2), Zabic (2), Mlakar (2), Leban y Suholeznik.
España
Pérez de Vargas, Solé (6, 1p), Gurbindo (1), Sarmiento (1), Cañellas (1), Valero Rivera (3, 1p) y Aginagalde (1) -equipo inicial-, Corrales (ps), Balaguer, Alex Dujshebaev (2), Raúl Entrerríos (3), Morros (1), Dani Dujshebaev (1), Ariño (1), Gedeón Guardiola (1) y Figueras (4).
Parciales
2-2, 5-4, 6-7, 9-10, 10-10 y 13-12 (descanso); 18-15, 22-17, 25-18, 27-21, 29-25 y 31-26 (final).

Afortunadamente para los Hispanos, los colegiados rumanos, los mismos que dirigieron el partido ante Hungría, decidieron que esta vez era necesari o penalizar la dureza eslovena. Los pupilos de Vujovic son del mismo tejido que su seleccionador, y reparten estopa con cierta facilidad. Y tanta y tan clara mostraron que sufrieron tres exclusiones consecutivas, La primera la solventaron con un 0-2 a favor, pero las dos siguientes les condujeron a ir por debajo en el marcador.

España, en cuanto se puso por delante, pareció perder la ansiedad ofensiva que había mostrado en el primer cuarto del partido. Afianzó la defensa, robó unos cuantos balones, falló un par de contragolpes... Todo normal, pero con el choque en el lugar que quería la selección. Pero de pronto todo cambió.

Los colegiados dejaron de penalizar la dureza eslovena y empezaron a cambiar el criterio en función del área. Jugadas de siete metros y exclusión en el área eslovena se quedaban en golpe franco ante la perplejidad de los jugadores españoles. Y Eslovenia, especialista en pescar en ríos revueltos, volvió a darle la vuelta al partido.

Su guardamenta tocaba balón. Mucho más que Pérez de Vargas, y la defensa española se movía con más lentitud. Para colmo, en ataque no se encontraban huecos, y la ausencia de lanzamiento exterior obligaba una y otra vez a buscar movimientos de los extremos al pivote o desdoblamientos complicados que las defensas alternativas de los eslovenos controlaban con eficacia.

España acabó uno abajo la primera mitad. Un mal camino para encontrar el necesario triunfo. Las sensaciones eran malas. Y la segunda mitad no las mejoró. Todo lo contrario. España inició su declive en el encuentro concediendo continuamente opciones. Desde el banquillo fracasaron todas las soluciones y la defensa fue un coladero continuo.

Eslovenia olió la sangre hispana y hurgó en la herida. Y España se fue desangrando. Con todo, tuvo sus opciones gracias a las continuas exclusiones rivales. Pero no era el día, y pese a jugar 20 de los 60 minutos en superioridad, dos gravísimos errores de Cañellas cercenaron la reacción que se atisbó pero no se produjo y que dejan a España en ese indefinido lugar que acostumbra a ocupar en los grandes campeonatos, aunque la victoria de Chequia le dio vida.

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