EUROPEO

España entra en la lucha por las medallas

Los jugadores de la selección española celebran la clasificación para las semifinales. :: efe
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Los jugadores de la selección española celebran la clasificación para las semifinales. :: efe

Los Hispanos se medirán con Francia y Dinamarca con Suecia, en las semifinales

EUSEBIO PASTOR

Cinco minutos mágicos, cinco minutos en los que el muro defensivo español fue una entelequia irresoluble para el cuadriculado ataque germano. 300 segundos en los que España robó tres balones pese a defender con uno menos y marcó a puerta vacía. Un mágico inicio de la segunda mitad que decidió un partido en el que los Hispanos tomaron camino directo hacia las semifinales. Espera Francia mañana. Lo que venga será un premio. Tras la derrota ante Eslovenia todo pintaba mal, pero este equipo ha sabido sobreponerse a las adversidades y, olvidándose de rotaciones y repartos equitativos de minutos, jugar con una seguridad pasmosa el partido más trascendental.

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Sin apenas lanzamiento, la opción más clara eran los extremos o el juego con el pivote, pero encontrar el hueco por el que dar el pase a Aginagalde o Figueras entre tipos de más de dos metros con brazos largos como una anaconda no es tarea fácil. La llave más eficaz es la de la velocidad en el movimiento del balón, para forzar los desequilibrios entre los defensores, que al ser tan grandes tienen más problemas con los desplazamientos laterales. Y durante un buen rato a España le funcionó, lo que le permitió hacer la goma con los alemanes y ponerse en ocasiones por delante.

Alemania
Wolff; Groetzki (2), Weinhold, Weber (4), Kuhn (4), Gensheimer (2, 1p) y Wiencek (2) -equipo inicial- Heinevetter (ps), Lemke (-), Reichmann (4), Pekeler (2), Fath, Hafner (5), Janke, Dahmke y Kohlbacher (2).
España
Pérez de Vargas; Solé (5p), Gurbindo (4), Gedeón Guardiola, Morros, Cañellas (-) y Valero Rivera -equipo inicial- Corrales (ps), Balaguer (6), Alex Dujshebaev (5), Raúl Entrerríos (4), Sarmiento (2), Goñi, Ariño (1), Aginagalde (4) y Figueras.
Parciales
1-1, 5-3, 6-7, 8-8, 10-12 y 13-14 (descanso) 15-16, 15-18, 15-23, 19-26, 23-29 y 27-31 (final).
Árbitros
Pichon y Reveret (FRA). Excluyeron por dos minutos a Gensheimer y Weinhold por Alemania; y a Gurbindo por España.

En ese momento Ribera varió la defensa a 5-1, Corrales paró tres seguidas incluido un siete metros y España empezó a tomar conciencia de que los alemanes no estaban cómodos. Y cuando en balonmano tomas conciencia de algo, debes explotarlo. La lástima fue que en ataque la lentitud de Cañellas y la individualidad de Alex Dujshebaev impedían dar el punto de velocidad que Entrerríos, Gubindo o Sarmiento sí proporcionaban.

Y cuando Alemania esperaba una defensa con un jugador adelantado, se encontró con el 6-0 clásico pero con la variante de que los defensores salían a crear dudas, no a golpear al rival. Y los teutones se descompusieron y perdieron un balón tras otro, jugando sin portero, y España rompió el partido.

España ya tenía el partido donde quería, así que en la segunda mitad del segundo acto se dedicó a conservar con mimo la renta adquirida. Dos paradas de un inconmensurable Rodrigo Corrales y dos acciones de Álex Dujshebaev mantuvieron el marcador a la prudente distancia como para que los espigados germanos entendieran que esta vez se habían quedado sin semifinales.

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