Balonmano

El BM Logroño se mete en Europa con regusto amargo

El BM Logroño se mete en Europa con regusto amargo
Fernando Díaz

El equipo franjivino ha sido incapaz de controlar en defensa a un Bidasoa combativo y capaz de mantener un ritmo trepidante

LA RIOJA

El Logroño ha cedido un empate en su casa, a 30 goles, ante el Bidasoa Irún, en un partido que debía suponer el "espaldarazo" para que los riojanos miraran a Europa pero que ha sido una muestra de su incapacidad para controlar en defensa a un Bidasoa combativo y capaz de mantener un ritmo trepidante.

La ausencia de Garabaya (por enfermedad) y el ritmo de los vascos desordenaron por completo al Logroño, que no logró imponer su ritmo y eso le pesó.

Aún así, tuvo muchas opciones de ganar; primero disfrutó de una ventaja clara en el primer tiempo, que no le bastó, y también encaró la recta final por delante.

30 Logroño La Rioja (15+15)

Kupra (p), Sánchez Migallón (3), Kusan (2), Javier Muñoz (5,3p), Kukic (3), Del Arco (3), Garciandía (2), Aguinagalde (p), Montoro (4), Castro (2), Ángel Fernández (6).

30 Bidasoa Irún (13+17)

Rangel (p), Growley (2), Beltza, Odriozola (8), Renaud (2), Rodrigo Salinas (4), Popovic (4), Cavero, Aldaba (1), Nonó (5), Iker Serrano (1) y Azkue (3,1p).

Parciales:
2-3, 3-5, 7-7, 8-9, 12-9, 15-13 (descanso), 17-18, 20-20, 22-21, 25-22, 27-26 y 30-30 (final).
Árbitros:
Joaquín Fernández y José Manuel Iniesta. Excluyeron por dos minutos a los locales Kusan (2 veces) y Sánchez Migallón y a los visitantes Beltza, Nonó y Odriozola.
Incidencias:
Alrededor de dos mil aficionados en el Palacio de los Deportes de La Rioja.

Directo

Pero no tuvo autoridad para ganar a un Bidasoa con mucha fe, empeñado en correr y en no entregarse y que al final mereció el empate o incluso más.

El equipo riojano sufrió desde el inicio, cuando el "intercambio" de posiciones defensivas, el arbitraje y una mal comienzo sirvieron para que el Bidasoa se adelantara. El equipo vasco marcaba un ritmo de juego muy alto y era efectivo en ataque, con lo que se sentía cómodo ante un Logroño más fallón. No obstante, el portero checo Jakub Kupra irrumpió en el partido justo a tiempo para, en el último cuarto de hora, empezar a darle más "pausa" al choque.

Apoyado en las paradas de su portero, el Logroño se sintió más cómodo, empezó a hacer su juego y no solo tuvo su primera ventaja a falta de diez minutos para el descanso (10-9) sino que logró pronto una renta que parecía cambiar el signo del partido (15-10).

Pero no fue así porque el Bidasoa dio una lección de fe, volvió a correr y en apenas tres minutos, con una buena defensa, logró llegar vivo al descanso (15-13). No solo eso, sino que regresó al campo de nuevo más "enchufado" que los locales y de nuevo volvió a ponerse con ventaja (17-18).

La igualdad ya no dejó el marcador, aunque durante muchos minutos el partido se movió entre la voluntad del equipo vasco, sin más patrón de juego que el correr, y el balonmano más estructurado de los locales, que daban la sensación de que en cualquier momento romperían el partido.

Sobre todo lo parecía cuando a diez minutos del final lograron su mejor diferencia en el segundo tiempo (25-22), ayudados por Aguinagalde, que era quien había retomado un buen nivel en la portería riojana. Pero entonces, el Logroño empezó a fallar en ataque y por eso la renta no creció; al revés, a tres minutos del final, los nervios en los riojanos afloraron con el 28-27 en el marcador.

Desde entonces se sucedieron los empates, a 28 y 29, siempre continuados con un gol de los riojanos, hasta que llegó la igualdad a 30 con poco más de un minuto por jugar.

En ese tiempo, Imanol Garciandía mandó el balón al poste de la meta del Bidasoa y Gurutz Aguinagalde detuvo el último lanzamiento de los vascos para asegurar, al menos, un punto para los riojanos en una tarde que se preveía de celebración, pero que no lo fue.

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