Balonmano

El Logroño mira hacia arriba

Antonio Díaz Uriel

Los franjivino logran un meritorio triunfo ante el Ademar, mantienen su fantástica racha y comienzan a ver más cerca las plazas que dan acceso a Europa

LA RIOJA

El Logroño La Rioja se ha despedido de su público en 2017 con el que probablemente ha sido su mejor partido del año, en el que ha exhibido una velocidad inalcanzable para su rival, el Abanca Ademar de León, que no ha reaccionado y, como mal menor, solo ha perdido por tres goles (32-29).

El equipo riojano ha mostrado su mejor cara, la que tardó muchos partido en sacar y la que le permite jugar con "casta" ante rivales que, en teoría tienen una plantilla superior.

32 Logroño

Aguinagalde (p), Sánchez Migallón (1), Montoro, Chiuffa (5,1p), Garabaya, Kukic (6), Ángel Fernández, Kupra (p), Kusan (6), Juan Castro (5), Paredes, Garciandia (6), Cadarso, Del Arco (3)

29 Ademar

Cupara (p), Mario López (3), Simonet (1), Juanín García (4), Piñeiro (3), Vieyra, Juan José Fernández, Biosca (p)(1), Carou, David Fernández (6), Acacio Marques (5), Gonzalo Pérez, Pesic, Costoya (6), Rodrigo Pérez y Vejin)

Parciales
: 1-2, 1-5, 3-6, 8-11, 13-14, 16-15 (descanso), 18-17, 21-20, 24-21, 25-23, 28-25 y 32-29 (final).
Árbitros
: Monjo Ortega y Martín Soria. Excluyeron por dos minutos a los locales Sánchez Migallón, Castro y Garabaya; y a los visitantes Vejin y Carou.
Incidencias
: Unos dos mil espectadores en el Palacio de los Deportes de La Rioja.

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Pero el Logroño es un club que se había acostumbrado a competir entre los mejores y no lo ha olvidado. Hoy el Ademar lo ha comprobado en sus carnes. El conjunto riojano ha vuelto.

Y eso que el Logroño empezó tarde el partido y por eso tuvo que correr más. Regaó prácticamente diez minutos al Ademar, con continuos errores de ataque que propiciaron un 1-5 para los leoneses, que muy pronto creyeron tener el partido encauzado. Ese fue su error. Porque aunque el Logroño llegó al partido, desde el minuto diez empezó a correr y a imponer un ritmo altísimo al partido que le permitió variar la dinámica del juego y creer en que podía darle la vuelta al encuentro.

Tardó, eso sí, en acercarse en el marcador, porque siguió fallado ante un Cupara a buen nivel, pero poco a poco empezó a sembrar las dudas en el juego de los leoneses, demasiado lento para cómo se había puesto el partido.

El ritmo frenético de los riojanos culminó en los últimos diez minutos, a los que el Logroño llegó todavía con tres goles de desventaja (8-11), pero muy claramente con una marcha más que su rival, que seguía sin entender lo que ocurría. Así, dos minutos después, gracias al trabajo de Kusan en el pivote, el conjunto riojano se colocó a un gol (10-11) y dejó claro que quería el partido.

Kupra, un portero tan bueno como irregular, fue el siguiente en subir el nivel del choque con sus paradas, que propiciaron el empate a 15 a dos minutos del descanso y llevaron a la remontada con un gol de Kukic a segundos del intermedio (16-15).

La segunda parte mantuvo el ritmo alto de los riojanos, que, además, defendieron con más intensidad y eso les sirvió para ir siempre por delante.

El Ademar siguió sin entender que debía correr más; realizó un balonmano más académico y estructurado y se mantuvo cerca de los riojanos, como si esperara un par de fallos de los locales para marcar su territorio.

Pero eso no sucedió y el Logroño siguió por delante, con ventajas de dos y tres goles que fueron suficientes. De hecho, al final pasó más nervios por su propio juego y por la tensión que acumulaba que por que el Ademar le apretara de verdad.

Porque los leoneses siguieron hasta el final casi igual, mascando mucho sus jugadas, buscando huecos en la defensa riojana y gastando demasiado tiempo para remontar, algo que, en realidad, tampoco merecieron.

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