Va por ti, Diego Carasa

A Diego Carasa la muerte le sobrevino con 29 años. Nadie debería morirse a los 29 años. Y menos cuando estás tu mejor momento. Es cruel

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

La mañana del 9 de marzo de 2008 Diego no se encontraba bien. Y todo pasó rápido, injustamente rápido. Lloró el restaurante Kabanova (del que era copropietario), y lloraron la escuela de hostelería de Santo Domingo (donde cursó sus estudios), y el Echaurren y el Casa Toni, entre otros (las primeras cocinas profesionales en las que se formó).

Y sobre todo, lloró su familia. Sus padres, Eliecer y Ana Mari, sus hermanos Óscar y Eliecer. ¡Cómo no! Se fue un hijo, un hermano, un primo... También los balones de balonmano dejaron alguna lágrima, y es que Diego jugó en Escolapios durante su época de estudiante. Un pivote peleón que no daba una jugada por perdida.

Este viernes se cumplen diez años de la muerte de Diego Carasa. Y sus antiguos compañeros han tenido un detalle precioso. Han organizado un partido homenaje para recordar que no se ha ido, que mientras alguien recuerde una risa, un gol, una receta, un abrazo suyo, tendrá sentido su memoria.

La cita es en el Polideportivo de Escolapios, este sábado, a partir de las cinco y media de la tarde. Están todos invitados, la ocasión lo merece. Allí se juntarán los quintos del 78, los compañeros con los que compartió vestuario, sus amigos. Y estará la familia, y seguro que el propio Diego. Un partido de balonmano para homenajear, para recordar que nadie le olvida. Intentarán embutirse en las camisetas con las que jugaban cuando tenían 14 años. Y la fiesta acabará con todos juntos, familia y amigos, cenando. ¡Qué mejor manera de recordar a un cocinero que en torno a una mesa!

Siento una enorme satisfacción interior cuando veo que mi deporte, el balonmano, se moviliza para iniciativas como ésta. Me confirma que elegí bien. Me alegra saber que el balonmano sigue siendo un deporte hecho a escala humana.

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