Desigual duelo en la Catedral

Paredes y Sánchez-Migallón tratan de defender a Del Arco, con el balón, y a Garabaya. :: /Jonathan Herreros
Paredes y Sánchez-Migallón tratan de defender a Del Arco, con el balón, y a Garabaya. :: / Jonathan Herreros

Un BM Logroño en caída libre visita a uno de los líderes, un Anaitasuna que ha ganado todos sus partidos

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

l Ciudad de Logroño está viviendo quizá la peor crisis de su historia. De 16 puntos posibles sólo ha sumado cuatro y su situación parece desesperante. Necesita una victoria urgente para salir de la penúltima plaza de la clasificación, algo inusual, nunca antes visto. Al margen del solitario triunfo ante el Atlético Valladolid, en la segunda jornada, y la victoria balsámica en Zamora, todo lo demás lo cuenta como derrotas, muchas de ellas especialmente dolorosas como las de Cuenca y Guadalajara en casa, y las de Cangas y Bidasoa, como visitantes.

Esta situación hace que el equipo no juegue cómodo, que en cada comparecencia lo haga bajo presión. Un manojo de nervios que pocos pueden controlar. O prácticamente ninguno de los integrantes de la plantilla franjivina, ni siquiera los más experimentados.

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Pero los riojanos, que recuperan a Montoro, deben reaccionar ante la adversidad, dar un fuerte golpe sobre la mesa. Y qué mejor que contra el equipo de moda, un Anaitasuna que ha ganado a todo el que se le ha puesto delante.

Los navarros llevan ocho victorias seguidas en la Liga Asobal, algunas muy espectaculares como la conseguida ante el Ademar (32-23), en la séptima jornada, y otras, cuatro para ser concretos, por la mínima. Ya lo afirmó hace un par de días Jota González: «El Anaitasuna está en un gran momento de juego además de estar en gracia».

Jota González podrá recuperar esta noche a Ángel Montoro, que se ha perdido dos encuentros

El historial entre uno y otro es favorable a los riojanos. En la Catedral, los franjivino han ganado en cuatro de sus seis visitas. Sin embargo, las realidades entre ambos son diametralmente diferentes. El conjunto logroñés es una de las peores defensas de la Liga, con 233 goles en contra y una media de 29,13 por partido. Demasiado alto. Sólo Frigoríficos Morrazo (235 goles) y el Teucro (246), próximo equipo que visitará el martes el Palacio, tienen peores registros. El Helvetia, por el contrario, es el segundo conjunto que menos goles ha recibido esta campaña (196), sólo por detrás del Barcelona (170). En la faceta ofensiva, Logroño es el cuarto equipo más goleador (224 goles y una media de 28) mientras que Anaitasuna es el sexto (222).

Más allá de los números y estadísticas, las sensaciones son las que priman. Y éstas son muy negativas para el bloque franjivino, que hoy (20.30 horas) volverá a estar arropado por un numeroso grupo de aficionados que se desplazarán a la capital navarra.

El Anaitasuna es un equipo que juega un buen balonmano, que mantiene la misma columna vertebral desde hace años, con efectivos que juegan casi de memoria. Jugadores como Álvaro Gastón, Antonio Bazán, Cristian Martínez (que regresó este año al cuadro pamplonés), Xabier Etxeberria, Carlos Chocarro o Miguel Goñi llevan muchos años juntos y han metido en esa misma dinámica a las nuevas adquisiciones como Erik Balenciaga, Filipe Mota, Gabriel Ceretta, Mikel Agirrezabalaga u Oswaldo Maestro. Además, Simon Karl Henrik Nordlander y Sergey Hernández forman una gran portería, con una envidiada efectividad del 39 por ciento.

Su entrenador, Juanto Apezetxea, quiere restarle presión a sus jugadores. Hace unos días, se mostró reservado para hablar del inicio de campaña y colocando posibles parches a la visita franjivina. «El Logroño, aunque esté penúltimo, sigue siendo el segundo mejor equipo», afirmó en Marca el entrenador.

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