LIGA ASOBAL

El Ciudad de Logroño se hace fuerte en casa

Bazán y Elustondo tratan de deterner a Lazar Kukic. :: Juan Marín/
Bazán y Elustondo tratan de deterner a Lazar Kukic. :: Juan Marín

Los franjivino derrotan a un rival directo como el Anaitasuna y dan un paso más hacia Europa

MARTÍN SCHMITT LOGROÑO.

El Ciudad de Logroño se hace fuerte en casa. Los franjivino vencieron con autoridad a todo un Anaitasuna, un rival pegajoso y que se aferró al partido con uñas y dientes, y dio un paso muy importante, casi un salto, hacia los billetes que le esperan al final de la Liga con dirección Europa. Los de Jota González, tirando de casta y orgullo, ganaron por 34-28 e igualan en puntos al tercer clasificado, Granollers, que no pudo pasar del empate en Irún ante un Bidasoa descarado. Con esta victoria, los riojanos se acercan a cuatro puntos del segundo clasificado, el Ademar, que en León fue incapaz de derrotar al Puerto Sagunto en puestos de descenso.

Así, con esta Liga loca, en la que cualquiera puede ganar, empatar o perder, y en la que una vez más el Barça ha impuesto su calidad y se ha proclamado campeón, el Ciudad de Logroño se va de vacaciones con los deberes hechos. De los nueve encuentros disputados en la segunda vuelta, ha ganado todos salvo el empate ante el Bidasoa y la derrota contra el Barça. Tremendos datos que invitan a la afición a soñar en una temporada en la que durante algunas jornadas estuvo en puestos de descenso. Y de esas victorias, cuatro son contra rivales directos como Granollers, Cuenca, Guadalajara y Anaitasuna. Ilusionante.

LAS CLAVES

La portería
Jakub Krupa está cuajando una gran segunda vuelta
Ayer el checo fue vital para frenar los tiros de Nantes y compañía, siempre con la ayuda de la defensa.
Empates de rivales directos
El Logroño aprovechó para dar otro salto hacia Europa aprovechando los empates del Ademar con Sagunto y Granollers y Bidasoa, y la derrota del Cuenca.

La primera parte del encuentro de anoche fue muy equilibrada aunque la batuta siempre la llevó el equipo local. Con un activo Lazar Kukic, que desde el inicio trató de imprimir velocidad a los ataques franjivinos, el cuadro riojano mostró sus credenciales desde el inicio, aunque el Anaitasuna se aferró al partido. Amparada estuvo la escuadra pamplonica en los brazos de los brasileños Raúl Nantes (autor de seis goles en esa primera parte) y el zurdo Oswaldo.

La defensa franjivina, que sufrió la importante baja de Rubén Garabaya por unos problemas musculares, lo pasó bastante mal en esa primera parte. Cuando no salía a buscar a la primera línea, Nantes y Oswaldo ajusticiaban desde los nueve metros. Y cuando buscaban obstaculizar el tiro de los sudamericanos, éstos jugaban con el pivote y los extremos en circulación. De esta manera, y con las paradas del futuro franjivino Sergey Hernández, el conjunto navarro se agarró al encuentro.

La retaguardia franjivina cambió a un 5-1 y las cosas mejoraron para los riojanos, que apretaron el acelerador con las definiciones de Ángel Fernández se iban en el marcador con un margen de cuatro goles (15-11, en el minuto 19).

Pero ocurrió lo de siempre: el Ciudad de Logroño no lo supo matar y cuando quiso espabilar, el cuadro navarro había igualado las cosas ante las airadas protestas de un Palacio de los Deportes bastante concurrido -unas 1.800 personas- a los árbitros Monjo y Martín, bastante laxos a la hora de excluir a los defensas visitantes.

En la segunda parte el Ciudad de Logroño dio el paso al frente. Elevó la intensidad defensiva, enloqueció a los atacantes navarros con el 5-1, y corrió a la contra. Abría huecos de seis y siete goles, pero el Anaitasuna volvía a cobrar vida y a meterse en el encuentro. Las paradas de Jakub Krupa y la calidad en las réplicas acabaron sentenciando el encuentro. Los franjivino se van de vacaciones hasta el lunes con una gran sonrisa y con los deberes hechos.

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