El Ciudad de Logroño se estrella contra su ansiedad y Maciel

Ángel Fernández lanza 
en suspensión ante Maciel,
que le amargó la primera
parte.  :: fernando díaz/
Ángel Fernández lanza en suspensión ante Maciel, que le amargó la primera parte. :: fernando díaz

Los franjivino regalan la primera mitad, para quedarse luego a las puertas de la remontada

ELOY MADORRÁN

Qué cierto es que el balonmano es un deporte de sensaciones. Ayer, en una misma hora se vieron dos Ciudad de Logroño muy diferentes. El de la primera mitad, fallón hasta más no poder, con un coladero en el centro de la defensa, obsesionado con el portero rival Maciel y sin capacidad de reacción. El de la segunda parte, que creyó en la remontada, que sacó el carácter que pedía su técnico en la previa, que tuvo fe. Pero era demasiado tarde. El desastre de la primera mitad fue tan grande (10-17), que la empresa era demasiado grande. Al final, tercera derrota (29-33) de la temporada en cuatro partidos. ¡Y toca viajar a Irún y luego viene el Barcelona!

La primera parte del partido fue un quiero y no puedo del Ciudad de Logroño. Los de Jota se chocaron contra los postes, la defensa de Cuenca, el portero Maciel que se marchó con 11 paradas (20 en el total). Y sobre todo chocaron contra su ansiedad. Había muchas ganas de agradar y esas ganas, a medida que pasaban los minutos y no salían las cosas, se convirtieron en una pesada losa que fue demasiado para los riojanos.

LAS CLAVES

Minutos fatídicos
El final de la primera parte fue letal para el Ciudad de Logroño
Se dejaron llevar en una espiral de errores que luego fue imposible de recuperar.
Lesión de Garabaya
Serio contratiempo para el equipo que Rubén Garabaya se lesionase en el calentamiento
Su presencia en el centro de la defensa es fundamental.

No empezó nada bien el partido para los locales. Y es que durante el calentamiento, Rubén Garabaya se lesionó y no pudo jugar. Baja vital para Jota González que cuenta con el pivote asturiano para liderar la defensa. En una plantilla corta, este tipo de ausencias cobran una dimensión especial.

Cuarto partido consecutivo en el que el Ciudad de Logroño encaja treinta goles o más

Durante la primera mitad, por el centro de la defensa pasaron diferentes parejas Miguel-Del Arco, Kusan-Del Arco, Paredes-Miguel. Daba igual. La intensidad de la primera línea de Cuenca era demasiado para la zaga franjivino. ¡Thiago y Vainstein sí que entraban de verdad!

Mediada la primera parte Jota puso a Ángel Fernández en el avanzado del 5-1. Se cortó algún balón. Pero fue un espejismo.

Krupa fue titular pero a los veinte minutos dejó su puesto a Gurutz, que acabó el partido. El checo solo pudo firmar una doble parada en un contragolpe visitante. Por lo demás la defensa no le ayudó. Luego el capitán detuvo tres balones.

Si atrás las cosas no salían, el ataque también hacía aguas. Primero por la fuerza de la defensa de Cuenca que se esmeró al máximo con la pasividad arbitral. Luego por la aparición del portero argentino Maciel que estuvo sensacional. Amargó el día a Ángel, Montoro, Del Arco y compañía. Especialmente desafortunado estuvo Imanol (un gol de cinco lanzamientos).

Jota probó todo: Paredes por Del Arco, Kukic por Castro, Imanol por Montoro. El resultado fue el mismo.

Los últimos diez minutos fueron desastrosos. Dos goles en diez minutos mientras Cuenca estiraba su ventaja hasta el 10-17 del descanso.

La salida de los vestuarios fue muy buena. Los riojanos mejoraron sus prestaciones en defensa y Gurutz contribuyó desde la portería. Resultado: los riojanos encajaron solo dos goles en los primeros diez minutos.

Los detalles

Lidio Jiménez, técnico de Cuenca, tuvo que pedir tiempo muerto para intentar cortar la hemorragia.

Los detalles, tan importantes, mataron al Ciudad de Logroño en la segunda parte. Jota estuvo valiente y apostó por jugar sin portero y atacar con siete jugadores (con Kusan y Montoro en la posición de picote). Pero cada vez que los riojanos atacaban para ponerse a un solo tanto de diferencia (17-19, 24-26, 25-27, 26-28, 27-29, 28-30) no había fortuna. Unas veces por la precipitación en el lanzamiento, otras por errores en los pases y en algunas ocasiones el acierto del portero Maciel acabaron con las aspiraciones de remontada del Ciudad de Logroño.

Fue muy protestada la labor arbitral por entender el público que no midió de la misma manera la defensa riojana que la conquense.

Al final, con el partido en fase terminal Logroño encajó algún gol a portería vacía, pero se puede decir que el atacar sin portero fue una de las pocas cosas positivas del partido de ayer.

También se salva el Ciudad de Logroño de la segunda parte. Un equipo que creyó en sus posibilidades y tuvo más contundencia en defensa y acierto en ataque.

Queda mucho trabajo por delante. Jota González ya avisó al principio que sería una temporada dura.

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