El Ciudad de Logroño se despide con una sonrisa

Chiuffa celebra un gol. :: /Antonio Díaz Uriel
Chiuffa celebra un gol. :: / Antonio Díaz Uriel

El equipo franjivino, que hace un mes ocupaba la penúltima plaza, hoy tiene al segundo de la Asobal, el Anaitasuna, a tan solo cuatro puntos

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

Hubo un tiempo en el que el mundo del Ciudad de Logroño estaba cubierto por nubarrones muy negros, con la amenaza permanente de la peor de las tormentas. Los de Jota González eran penúltimos de la Liga Asobal y los objetivos definidos a principios de temporada habían cambiado drásticamente. Corría la jornada 8 y el equipo franjivino sólo había ganado al Atlético Valladolid, en el Palacio (jornada 2) y al Zamora en su casa -séptimo partido-. La derrota ante el Guadalajara hurgaba en la herida. El equipo no funcionaba, todo se cuestionaba.

Y el equipo resurgió de sus cenizas en Pamplona, venciendo a un Anaitasuna que hasta ese momento lo había ganado todo, tanto en la Asobal como en la Copa EHF. Esta victoria por 27-29 se consumió hace ahora un mes.

Desde entonces, el equipo que dirige Jota González sólo se ha dejado un punto en el camino, en aquel empate en casa frente a un serio Bada Huesca. Ahora, treinta días después, en el Ciudad de Logroño todo son sonrisas, esperanzas e ilusión. Los franjivino han sumado once de los doce puntos en juego y pese a ocupar la octava plaza de la Asobal, cuatro puntos le separan de los dos equipos que se sitúan en la segunda plaza, el Anaitasuna navarro y el Fraikin Granollers.

Desde aquella victoria en la Catedral pamplonica, el Teucro, el Puerto Sagunto, el Puente Genil y el poderoso Ademar han sido superados por el cuadro riojano. Precisamente el triunfo ante los de Rafa Guijosa, el sábado en el Palacio de los Deportes, ha devuelto la sonrisa a los franjivino, que disfrutaron como nunca de una victoria ante un equipazo de Champions.

Porque más allá de las individualidades, que las hay como el gran momento que viven jugadores como Juan Castro, Lazar Kukic, Fabio Chiuffa o Imanol Garciandia, el equipo volvió a ser exactamente eso: un bloque unido, sin fisuras, en donde el 'todos a una' está por encima de todo.

Ahora, a tan solo cinco puntos de alcanzar la permanencia, todo se mira desde una óptica distinta. Cierto es que durante esas seis jornadas en las que el cuadro franjivino vivió en el calvario, la afición nunca abandonó a los suyos. Ni un reproche, ni un pitos en la grada. Ejemplar. Estas sonrisas se deben al trabajo humilde, al partido a partido, como bien emula Jota González del manual 'Cholista'.

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