LIGA ASOBAL

El Ciudad de Logroño arranca la apisonadora

Juan del Arco no tiene
piedad con su defensor y
marca uno de sus dos goles en 
la victoria franjivina. :: J. Marín/
Juan del Arco no tiene piedad con su defensor y marca uno de sus dos goles en la victoria franjivina. :: J. Marín

Los franjivino no tienen piedad con un Cangas inerte y mantienen su ilusión por Europa

MARTÍN SCHMITT

Tres de tres. El Ciudad de Logroño consiguió anoche su primer objetivo: iniciar la segunda vuelta de la Liga con contundencia y meterse de lleno, aunque mantenga la octava posición, en la lucha directa por las plazas europeas (su primer enfrentamientos directo lo tendrá el próximo fin de semana en un pabellón maldito como es el de Cuenca). Anoche, los de Jota González vencieron con autoridad (35-18) a un Cangas de Morrazo que nunca se llegó a meter en el encuentro.

Porque el nivel defensivo que puso el cuadro franjivino sobre la mesa fue demasiado para un conjunto gallego, que se vio maniatado desde el comienzo. Porque más plácido no pudo ser el inicio del encuentro para el Ciudad de Logroño, que desde el primer minuto imprimió una dosis alta de intensidad defensiva, lo que ahogó los propósitos del Cangas de Morrazo, que se encuentra en una situación desesperante, colista con seis puntos. Pero el cuadro gallego sabe que su guerra no era la de anoche en el Palacio de los Deportes, por lo que se limitó a poner dignidad al enfrentamiento.

Porque de cabo a rabo, el partido tuvo color y olor franjivino, que mandó una directriz clara desde la retaguardia: «Aquí no pasa nadie». Así las cosas, con algunos robos y varias paradas de un acertado Jakub Krupa, el Ciudad de Logroño se lanzó al contraataque -5-1, en el minuto 5-, con cuatro tantos de un Ángel Fernández pletórico que regresaba ayer a la pista tras su lesión en el Europeo.

Los de Jota González sacaron brillo a su defensa y a su portería, que detuvo el 45 por ciento de los tiros

Con la defensa y la portería entonada, el equipo local no debía pasar más apuros de los normales. Y más después de que el cuadro gallego se quedara sin Maxi Cancio, por un codazo (se cree que involuntario) a la cara de Juan del Arco, en el minuto 20. Pero Chapela empezó a mover sus fichas y a encontrar al pivote Dani Cerqueira y el Cangas se aferró al encuentro.

La defensa 5-1 de los de Magí Serra se le empezó a atragantar a los riojanos, algo más espesos en su ofensiva posicional, que no variaron sus esquemas: defensa intensa y réplicas veloces. De esta manera, los de Jota González se marcharon al descanso con un 16-10 en su haber y con la sensación de que nada alteraría el guión escrito de antemano.

Y así fue. Los riojanos no modificaron un ápice su hoja de ruta, con defensas que llevaron al Cangas hasta el pasivo, forzando el último pase o el lanzamiento, facilitando la tarea de un Jakub Krupa espectacular, que paró más del 45 por ciento de los lanzamientos. Infranqueable.

Con los menos habituales

De esta manera, los locales pusieron la directa, machacando al Cangas de Morrazo sin piedad, recordando la dolorosa derrota sufrida en la tercera jornada en tierras gallegas. Esos partidos quedan tatuados en el inconsciente colectivo del grupo. Por este tipo de cosas, el equipo de Jota González nunca echó el freno. De hecho, entraron a la pista los jugadores menos habituales y nada cambió.

Rubén Garabaya cedió su sitio, tanto en ataque como en defensa, a un Kule Kusan que cada día se le ve más comprometido en la disciplina franjivina; Pablo Paredes ocupó la parcela de Juan del Arco y si bien no marcó (el único jugador de la plantilla, al margen de Gurutz Aginagalde, que ayer detuvo un penalti), brindó un par de asistencias de mucha calidad. Ángel Fernández, autor de once dianas, se sentó a descansar para dar paso a un Edu Cadarso que se dejó la vida como avanzado en el 5-1 defensivo, además de marcar un par de goles a la contra. Al igual que Chiuffa, que sustituyó a un eficaz Javi Muñoz -gran segunda vuelta la suya-, aportando tres tantos.

Todos a una, el Ciudad de Logroño mantuvo la intensidad ante un Frigoríficos de Morrazo que también relevó a sus hombres más importantes como el zurdo Nikola Potic, que poco pudo hacer ante la retaguardia local.

Así, manteniendo las distancias sin mancharse demasiado y liquidando a su adversario a la contra, el Ciudad de Logroño encadenó su tercera victoria consecutiva. Todos los rivales de los riojanos vencieron por lo que no avanzó el cuadro franjivino en la clasificación. Pero los de Jota González saben que están metidos de lleno en la pelea por los puestos europeos, algo impensable hace tan solo un par de meses.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos