El Ciudad de Logroño afronta su revancha

Gurutz celebar la victoria de la semifinal /EFE
Gurutz celebar la victoria de la semifinal / EFE

Los franjivino disputan hoy la final de la Copa del Rey ante el Barcelona tras eliminar al Ademar

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

A la final por segundo año consecutivo. El Ciudad de Logroño venció ayer en la batalla que supuso la semifinal ante el Ademar (21-20). Hoy espera el Barcelona (17.00 horas, Movistar+). Es la tercera final de la Copa del Rey que los riojanos van a disputar. La primera la perdieron contra el Atlético de Madrid y la segunda, contra el Barcelona. Ahora repiten contra el equipo azulgrana. Además, con su triunfo y el del Barcelona, los riojanos se aseguran su participación en la Supercopa que abre la temporada y que enfrenta al ganador de Liga y Copa.

Los franjivino llegan cansados, muy cansados, pero una final es una final. «Estoy alucinado con los que están haciendo estos jugadores, no tengo palabras», decía Jota González al finalizar del partido. Mención especial merece el técnico pucelano, que abandonará Logroño después de once temporadas. Y lo va a hacer clasificando al equipo para jugar en Europa el año que viene, disputando la Supercopa y plantándose en la final de la Copa del Rey de esta tarde. Es muy difícil, pero la trayectoria del técnico castellano en el Club Balonmano Ciudad de Logroño se merece un título. El primero del club. El mejor adiós para el entrenador que ha dimensionado al equipo.

LAS CLAVES

-
La defensa
El ejercicio de solidaridad colectiva que firmó el Ciudad de Logroño fue bestial
Garabaya y Miguel dieron una lección de sacrificio, saber estar y táctica defensiva.
-
La parada de Gurutz
Fue determinante para la suerte del choque
Gurutz salió a atajar el penalti que suponía el empate a falta de 23 segundos, y lo paró. Fue el momento decisivo.

Para ello deberá obrar un milagro, el de ganar al Barcelona de Pérez de Vargas, Valero, Entrerríos, Sorhaindo, N'Guessan, Syprzak, Dika Mem, Viran Morros o Palmarsson, entre otros. Hay poco que decir, una selección mundial que juega herida por su temprana eliminación en Liga de Campeones.

Para llegar hasta aquí, el Logroño ha eliminado a Anaitasuna y Ademar. El partido de ayer fue una sucesión de batallas, un homenaje al balonmano total que se decidió a pocos segundos para el final. No fue Gurutz, fue la peña Orgullo Franjivino, y la gente de Logroño que estaba viendo el partido por televisión y la historia del Ciudad de Logroño... Pero cuando el capitán desvió el penalti de Juanín (que caprichos del destino, Juanín) a falta de 23 segundos, el corazón franjivino sintió una sacudida de satisfacción, de alegría. Su equipo se acababa de clasificar para la final de la Copa.

Ayer

Antes habían pasado muchas cosas. La principal, que los hombres de Jota González se repusieron a un resultado peligroso, muy peligroso, pues perdían 17-19. Un gol de Castro con rosca en el aire y otro de Miguel que cogía el rechace de su propio penalti fallado metieron de nuevo al equipo en el partido. Eso, y una defensa de dimensiones galácticas que personalizó Rubén Garabaya sacando una falta en ataque a Costoya a menos de dos minutos del final.

Entonces Del Arco, medio cojo, con un corazón enorme, dio tres pasos, se colgó a todo defensor leonés que se puso por medio y superó a Biosca. Después llegó el duelo al amanecer entre Gurutz y Juanín. Y más tarde, la presión en toda la cancha que los jugadores franjivino supieron capear hasta el estallido de alegría final.

Flotaba en el ambiente antes del comienzo un airecillo de respeto mutuo en el Madrid Arena entre dos equipos que en los últimos años se cruzan una y otra vez con premios importantes en juego. Un seductor ambiente a semifinal de la Copa del Rey. Expectación en las gradas, ahora sí, con nutrida representación de aficionados leoneses y también con la peña Orgullo Franjivino haciéndose escuchar.

Apostó Jota González de salida con Montoro y Peredes en los laterales, para descanso a Del Arco e Imanol. Aunque tardaron pocos minutos en sentarse. Los riojanos defendieron muy bien, ayudado por un gran Krupa (50%, 9 paradas en 18 lanzamientos).

Dos colosos

Sensacional fue el trabajo de Garabaya (dos bloqueos de balón espectaculares) y Miguel Sánchez (otro bloqueo), además de Imanol y Ángel en los penúltimos de la defensa (ayer otra paliza para los dos). El gran problema del Ciudad de Logroño fue el ataque. Comenzó Castro en el central, hipermotivado ante su ex equipo. Falló el primer lanzamiento pero luego anotó los cuatro siguientes el leonés.

Pero pasado el cuarto de hora se le hizo de noche a Logroño. Con algunas paradas de Biosca (6 en 17 lanzamientos), el agujero riojano fue el juego en la primera línea. No se contactaba con Kusan (un solo gol del pivote) y el balón no viajaba con fluidez. Juan Del Arco con dos lanzamientos mantuvo el marcador. Aunque el Ciudad de Logroño solo anotó tres goles en los quince últimos minutos. Demasiado poco para un equipo que aspira a clasificarse para la final de la Copa del Rey.

El último ataque fue para los riojanos, que no supieron interpretarlo. Lanzamiento mal seleccionado por Imanol, balón para Ademar que en los últimos quince segundos fue capaz de mover el balón para que Costoya (¡quién si no!) batiera a Krupa. Empate a diez en el descanso y todo por decidir en los segundos treinta minutos.

La segunda parte estuvo controlada por el Ciudad de Logroño que siempre administró una ventaja de dos goles hasta que llegaron unos minutos poco acertados. Entonces, con 17 iguales, Jota optó por atacar con siete jugadores y salió mal. Ademar se puso 17-19, rozando la clasificación para la final. A partir de ahí llegó todo lo escrito. Y todo es ya historia, como la cita que el Logroño tiene esta tarde en búsqueda, una vez más, de su primer título, totalmente merecido por méritos hechos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos