Tan cerca, tan lejos

Carró y Zungri defienden al central del Ciudad de Logroño Lazar Kukic. :: díaz uriel
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Carró y Zungri defienden al central del Ciudad de Logroño Lazar Kukic. :: díaz uriel

Ciudad de Logroño y Huesca empatan en un duelo marcado por las imprecisiones de los locales

Cuando finalizó ayer el partido entre el Ciudad de Logroño y el Huesca (28-28), ni unos ni otros tenían claro si celebrarlo o lamentarlo. Los riojanos fueron por delante en el marcador durante 53 minutos, pero a falta de diez segundos tenían el partido perdido (27-28). Los oscenses fueron casi siempre por detrás en el electrónico pero a diez segundos del final acariciaban los dos puntos. Tan cerca, tan lejos.

El equipo franjivino tuvo ráfagas de lo que Jota González espera de sus hombres. Pero también hubo momentos del Ciudad de Logroño del inicio de temporada: endeble, sin personalidad, fallón hasta la desesperación.

Comenzó el equipo franjivino muy bien, como un equipo cuajado y con hechuras. La mejor versión. Garabaya mandaba en defensa y los extremos se afanaban en correr y anotar a la contra. En siete minutos los locales se ponían 5-2 y con una gran sensación de superioridad. Pero rápidamente entraron en una crisis de juego que se traducía en pérdidas de balón arriba y goles a la contra de Huesca. A los diez minutos el partido estaba empatado a cinco goles

Juan de Arco, como estaba previsto, no pudo jugar y fue Paredes el que ocupó su puesto. Lógica: lateral por lateral. Sin embargo, a pesar de que anotó un tanto, Jota no lo vio claro y a los veinte minutos, con 10-8 en el electrónico, dio entrada a Castro en el centro y a Kukic en la lateral.

Gurutz jugó de titular y se fue al descanso con cinco paradas, las mismas que firmó Arguillas en la portería contraria.

A pesar de la intermitencia en su juego, el Ciudad de Logroño siempre fue por delante en el marcador. Pero nunca fue una ventaja clara (la máxima diferencia fue de tres goles) y tampoco aprovechó que Huesca sufrió tres exclusiones durante la primera mitad (Logroño ninguna). Mucha precipitación incluido un tiro de Montoro sin portero que no fue entre los tres palos.

Un gol de Castro en los últimos segundos dejó el marcador al descanso en 14-12. En la primera mitad estacó la aportación de Ángel Fernández que se fue al vestuario con seis goles.

Los penaltis fueron de nuevo una losa para Logroño. Muñoz, el especialista junto a Chiuffa, falló el primero que intentó. Lo erró. Y a continuación probó suerte Castro. Erró de nuevo. Los dos penaltis los detuvo Arguillas. Chiuffa falló otro en la segunda mitad.

La reanudación dio paso a un intercambio de goles. El balón iba de una portería a otra y las defensas no podían con los ataques. No venía mal para los intereses riojanos, que mandaban en el marcador.

Pero los errores empezaron a imponerse a los aciertos. Cada vez que los locales se podían poner a cuatro goles, un balón acababa en la grada.

El Huesca, que nunca le perdió la cara al partido, se fue acercando. Krupa salió en lugar de Gurutz y Jorge Gómez en lugar de Arguillas. Los dos técnicos buscaron el revulsivo bajo palos.

Dos penaltis transformados por el brasileño Teixeira significaron, primero el empate (23-23) y luego la primera renta para los visitantes (23-24). Siete minutos para el final. Jota movió ficha y atacó con siete jugadores (sin portero). O todo o nada.

Ángel empató (24-24) y entonces fue Nolasco el que pidió tiempo. Partida de ajedrez. A cinco minutos para el final Garabaya anotó una contra y subió el empate a 26. Para entonces la iniciativa era ya para el Huesca que iba un gol por delante.

Alberto Val cortó el balón y anotó a la contra. Silencio en el Palacio. 26-27. Nuevo tiempo solicitado por Jota González. Dos minutos y medio para el final.

El Ciudad de Logroño seguía atacando sin portero. Se frustró el intento local pero una parada de Krupa permitió a Ángel anotar su decimosegundo gol y empatar la contienda.

Tiempo muerto de Huesca. 38 segundos para el final. Se reanuda el juego con una acción muy forzada en la que el zurdo Marcelo supera con algo de fortuna a Krupa (27-28). Diez segundos para el final. Atacan con más corazón que cabeza los franjivino y Castro, muy forzado, se inventa un lanzamiento en el que Jorge Gómez pudo hacer más. 28-28. Empate. ¿Nos alegramos o nos lamentamos?

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