Demasiado Barcelona para un Logroño sin gasolina

Eduardo Cadarso probó la dureza de la defensa blaugrana :: efe/
Eduardo Cadarso probó la dureza de la defensa blaugrana :: efe

Los franjivino se vacían en el Madrid Arena y aguantan un tiempo al todopoderoso Barcelona

Hubo partido mientras hubo gasolina. El Ciudad de Logroño sigue llamando a las puertas de la gloria, pero de momento no se abren. Las llaves las tiene el FC Barcelona, que domina el balonmano nacional con demasiada diferencia (económica) sobre el resto. Ayer los catalanes se hicieron con la quinta Copa del Rey consecutiva al vencer a los riojanos con mucha claridad (35-28).

La batalla contra el Ademar dejó al equipo demasiado tocado como para hacer una machada contra la pequeña selección mundial que supone el Barcelona. Pero ojo, un subcampeonato es también digno de mención. Los franjivino deben estar muy satisfechos con la Copa que realizaron.

Una final es una final. Se notaba desde la hora del desayuno, en el vídeo de antes de la comida, en la mirada de los jugadores al subirse al autobús, el ambiente en el Madrid Arena o en las aficiones (ayer ganó Logroño la batalla de la animación gracias a la fe de los Orgullo Franjivino y demás seguidores franjivino que contaron con la ayuda de los aficionados de León).

El desafío era de dimensiones colosales, pero Logroño tenía un arma insuperable: la ilusión. «Yo se lo digo a todo el que me pregunta por una razón buena para creer que le podemos ganar al Barcelona. Yo les digo que la ilusión. Nosotros tenemos más ilusión que ellos por ganar la Copa. La ilusión mueve montañas», afirmaba Ángel Fernández horas antes del partido. Y con ese espíritu saltó a la cancha el Ciudad de Logroño. «No son molinos, amigos Sancho, que son gigantes», debieron pensar los jugadores de Jota. «Y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla», como le espetó Don Quijote a su bonachón escudero Sancho Panza. Así intentó Logroño preparar su tormenta perfecta.

No fue bueno el inicio de partido de los riojanos. Para cuando se quisieron enterar, el FC Barcelona ya se había hecho con una renta de dos goles gracias al acierto de Dika Mem (5-3).

En ataque, el Ciudad de Logroño sufría para superar la barrera azulgrana formada por Viran Morros y Sorhaindo. La final se mantuvo con emoción porque Imanol jugó una primera parte para enmarcar. Anotó siete goles en ocho lanzamientos y desesperó a Gonzalo Pérez de Vargas que era incapaz de adivinar dónde lanzaba.

Se metió el equipo franjivino en la final (11-10) gracias a la aportación de Krupa que detuvo tres balones casi seguidos. Pero llegó una pérdida ingenua de Miguel, además de dos decisiones arbitrales contra los riojanos que permitieron a los azulgrana ponerse cuatro goles arriba (14-10). Se encendieron las alarmas.

De nuevo apareció la zurda de Imanol para desatascar y recordar a los de Jota que estaban en una final. Coincidió el cambio de defensa azulgrana a 5-1 con la mejor versión del Ciudad de Logroño en ataque con Lazar Kukic en el centro. El balón se movía con criterio y llegaba a los extremos donde Ángel y Javi Muñoz no fallaban (el madrileño anotó un gol imposible, sin ángulo).

El Barcelona pidió tiempo muerto (19-17) para ordenar la jugada final, pero la defensa riojana estuvo acertada. Así, se llegó al descanso con vida, que era el primer objetivo de los riojanos. La mejor noticia para los intereses de los de Jota González era que Gonzalo Pérez de Vargas no había aparecido. El portero ha sido la bestia negra de los franjivino en los últimos partidos. Había vida.

Pero l cansancio de días atrás pasaba factura. Javi Castro salía de vestuarios cojeando y con el gemelo tocado. No podrías jugar más.

La segunda parte apenas tuvo historia. El depósito de gasolina del Ciudad de Logroño ya no marcaba ni siquiera la reserva. Ni una gota. Jota González lo intentó. Agotó los dos tiempos rápidamente, atacó siete contra seis... Pero no se puede hacer milagros.

Así, el Barcelona rápidamente adquirió una ventaja que aumentaba minuto a minuto a pesar de la oposición voluntariosa de los jugadores del Ciudad de Logroño. Pudieron debutar en la competición los riojanos Eduardo Cadarso y Javier Romeo. Buen detalle de Jota.

Garabaya se fue de la última final con la tranquilidad del trabajo bien hecho, pero con una espinita. Obtener el primer título de la historia del Ciudad de Logroño. Cada vez está más cerca y el asturiano será parte de ese triunfo.

Imanol fue premiado con el trofeo al mejor jugador de la final. Merecida recompensa para el vasco que firmó un gran encuentro, lo que le valió también el premio al máximo artillero del encuentro. Gonzalo Pérez de Vargas fue el mejor portero.

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