SUPERCOPA

Un Barcelona centrado despierta al Logroño de su sueño

La plantilla del Barça celebra su triunfo. :: efe
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La plantilla del Barça celebra su triunfo. :: efe

Los campeones de la Supercopa muestran que están muy por encima del cuadro riojano

Subcampeón de la Supercopa de España. Otra vez. El Ciudad de Logroño continúa un paso por detrás del FC Barcelona, que ayer si no aplastó a los franjivino fue más por clemencia que por otra cosa. Porque las diferencias entre uno y otro son abismales. Unos azulgrana a medio gas, jugando en muchos pasajes del partido con una segunda línea que pretende integrar Xavi Pascual a su plantilla, no dieron opción a un Logroño que nunca jugó cómodo, que perdió el orden táctico demasiado pronto y no supo recuperarse.

Pese a todo, empezó afinado el Ciudad de Logroño. Ordenado, minimizando los errores, bajando con velocidad en cada pérdida, tratando de sujetar a un Timothey N'Guessan tremendo e imparable. La defensa, en un riguroso 5-1 con Miguel Sánchez-Migallón, muy ovacionado por jugar en casa, en el adelantado, pudo neutralizar durante los primeros minutos al Barcelona.

Portería y defensa
Gonzalo Pérez de Vargas volvió a marcar diferencias en los momentos oportunos, ayudado de una defensa que no dejó pensar a la primera línea franjivina.
Desorden táctico
Cuando el Barça marcaba algún parcial importante, el Logroño caía en la desesperación, lo que provocaba que perdiera su orden táctico, algo vital para su sistema de juego.

Pero el cuadro azulgrana juega con paciencia y tarde o temprano la calidad le aflora por todos los poros. Esta vez fue temprano, quizá demasiado, cuando comenzó a abrir hueco en el marcador. Porque a los diez minutos de juego, N'Guessan, Raúl Entrerríos y Dika Mem habían encontrado la fórmula de atacar el 5-1 propuesto por los riojanos. A partir de ese momento, los de Jota González fueron siempre a remolque, perdiendo el orden táctico, algo tan vital en el bloque logroñés que si no se lleva a cabo el naufragio está cantado.

La sangría la frenó el técnico vallisoletano al solicitar su primer tiempo muerto. El equipo estaba fallando en el último pase ante una retaguardia azulgrana muy intensa, jugando siempre al borde de lo permitido -y pasándose, también-, sobre todo en las circulaciones de los extremos y en la sujeción al pivote.

En ese primer cuarto de hora, el CB Logroño sobrevivió gracias al brazo izquierdo de Imanol Garciandia, que esta temporada parece haber dado un gran salto de calidad. Llegaron los recambios y el equipo, que había mostrado alguna mejoría, dio un paso hacia atrás. Y no precisamente para coger impulso. Las cosas volvieron a empantanarse, Pérez de Vargas (con un 38% de efectividad en ese primer tiempo) se cruzó en el camino de los lanzamientos franjivinos. El Barça, con comodidad y alineando a su segundo equipo (Aleix Gómez en el extremo derecho, Yanis Lenne -que es extremo- en el lateral derecho, Jure Dolenec -que es zurdo- en el centro y Borges en el pivote) continuó machacando a un Jakub Kupra que tuvo algunas grandísimas paradas. El muerto todavía respiraba y una última reacción hizo que al descanso se llegara con algo de vida en el partido(17-11) gracias a un gol, con el tiempo cumplido, de Ángel Montoro.

El Barça pisa el acelerador

Pero en la segunda parte el conjunto azulgrana puso rápidamente las cosas en su sitio. N'Guessan, Raúl Entrerríos, Víctor Tomás y, sobre todo, Gonzalo Pérez de Vargas, que mantuvo sus cifras, subieron un poco el ritmo y liquidaron a un Ciudad de Logroño que cayó nuevamente en el desorden general, lo que acabó siendo su tumba.

Porque no habían pasado diez minutos de esa segunda parte y los catalanes mandaban en el marcador con nueve goles de diferencia (22-13). Otro tiempo muerto de Jota González para reordenar ideas, para cambiar la táctica y atacar con doble pivote y sin portero, para intentar cambiar la dinámica. Y vaya si lo hizo.

En ese momento, surgió la figura de Jakub Krupa con paradas de calidad, haciendo correr a los suyos en alguna contra aislada. El equipo riojano, en un abrir y cerrar de ojos, le endosó un parcial de 5-0, y del 24-14 el encuentro se puso 24-19. Ya no llovía tanto para los hombres de Jota González que, como es habitual, vivió el partido con muchos nervios -quizás demasiados para un partido de estas características-.

Pero ante cada reacción franjivina, los jugadores blaugrana pisaban su acelerador, incrementaban la intensidad y volvían a abrir la herida que parecía estar cicatrizando. De eso, nada. N'Guessan y sus obuses, Víctor Tomás marcando sin ángulo, Dika Mem penetrando sumaron par que el Barça concretase un nuevo objetivo: su séptima Supercopa consecutiva. Un trofeo que prácticamente no celebró. El AVE de los azulgrana salía 45 minutos después de acabar el partido. Así son los campeones.

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