Dos amigos y dos trayectorias paralelas

Velasco, en su época de jugador, saluda a Jota González. :: j. herreros/
Velasco, en su época de jugador, saluda a Jota González. :: j. herreros

Desde que Jota apostó por Velasco cuando tenía 15 años, sus destinos han discurrido unidos

E.M. LOGROÑO.

Jota González y Miguel Ángel Velasco, Miguel Ángel Velasco y Jota González. Sus trayectorias en el mundo balonmano han caminado siempre unidas y el destino ha querido que ahora, en otro caprichoso requiebro, escriban una página más en esta historia que empezaron juntos hace muchos años. El propio Velasco repasaba ayer su vida deportiva junto a Jota González: «Él confió en mí y me abrió las puertas del balonmano cuando tenía 15 años. Pasé nueve años en Valladolid con él hasta que se vino a Logroño. Y he vuelto a pasar otros diez años aquí con él, seis de jugador y más tarde otros cuatro como segundo entrenador».

La total sintonía entre ambos quedó patente desde los primeros compases de Velasco en Logroño. Jota lo fichó y se incorporó a la plantilla franjivino en la temporada 2008/2009. Era una central de los 'bajitos' y su fuerte era la táctica, saber leer los partidos y pensar por el resto de sus compañeros. Un central clásico. La prolongación del entrenador sobre la cancha. Había tiempos muertos «¿Miguel, qué jugamos ahora?», se le escuchaba preguntar a Jota en algunos tiempos muertos.

Después de seis años jugando cambió el centro de la pista por el banquillo, a la sombra de Jota, susurrándole al oído las órdenes oportunas en el momento clave. En el día a día se encargaba de engrasar la relación entre la plantilla y el entrenador, un tira y afloja que siempre depende de muchos factores (resultados, minutos de juego, renovaciones o bajas ...).

Tras el verano, Miguel Ángel Velasco dará un paso al frente y se hará con las riendas de la plantilla. Falta conocer quién será el segundo entrenador que le ayude. Muchos dedos apuntan a Rubén Garabaya para este cargo.

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