La Rioja

El Naturhouse llora el subcampeonato

La plantilla del Naturhouse
recibe el premio de
subcampeón de la Copa
del Rey. :: j. quintana
La plantilla del Naturhouse recibe el premio de subcampeón de la Copa del Rey. :: j. quintana
  • Los franjivino despiden una larga temporada mostrando su mejor cara ante un rival superior

Las lágrimas de Carlos Molina al acabar el partido fueron el sentimiento de todo un equipo que creyó hasta el último suspiro que la hazaña podía ser una realidad. Escondido debajo de una toalla, el lateral cordobés no tenía consuelo. Al igual que Haniel Langaro, que se despedía así del equipo para marcharse a Francia la próxima temporada. El brasileño se abrazó a cada uno de sus compañeros, derramando alguna lágrima. Imanol Garciandia maldecía al aire mientras Rubén Garabaya parecía congelado, con la mirada en el infinito. La procesión iba por dentro. Cada uno de los jugadores franjivino que cayeron con hidalguía ayer ante el Barcelona sintió un puñal en su corazón al acabar el partido.

Porque aunque a remolque, el Naturhouse siempre estuvo en partido. Si el Barça abría un hueco de cuatro goles, los riojanos neutralizaban con rapidez la diferencia. Pero cuando el rival es el Barcelona, la calidad acaba por aflorar. Y con eso es suficiente para coronarse campeón de la Copa del Rey.

El primer tiempo fue extraño. Ambos equipos jugaron tensos, poco distendidos, incómodos en el ataque posicional. Y cuando todo está igualado, el Barcelona, un equipo con cinco o seis veces el presupuesto del Naturhouse, sale a relucir. Y con sus figuras y poco más tienen la capacidad de ganar partidos. Y así, amparándose en los lanzamientos de Dika Mem o Timothy N'Guesan el conjunto azulgrana pasó a comandar las acciones.

El equipo catalán se serenó un poco más y fue el Naturhouse el que tuvo que arriesgar para mantenerse en el partido, porque los de Xavi Pascual manejaban rentas de dos e incluso tres goles. Y eso, ante un adversario de esa magnitud, es jugar con fuego. Sin embargo, el aliento que bajó de los cuatro costados del Palacio leonés ayudó a los riojanos a meterse en el partido.

Para aquel entonces, Gurutz Aginagalde había reemplazado a un desacertado Richard Kappelin bajo palos, y el capitán sostuvo a su equipo con siete paradas en esos minutos. En ataque, Langaro fue afinando su puntería, Javi García empezó a encontrar huecos en los seis metros y Montoro espacios desde los nueve. El Ciudad de Logroño defendía mejor en 5-1 que en su tradicional 6-0 y el Barcelona dio un paso atrás. Así las cosas, a falta de un minuto el equipo logroñés consiguió igualar las acciones aprovechando la segunda exclusión de Viran Morros, y en la última jugada, Gurutz Aginagalde, que fue nombrado el mejor portero de la final, detuvo un mano a mano a Antonio García sobre la bocina.

Pero el Barcelona apagó el incendio rápidamente. Con eficacia y precisión. En los primeros cinco minutos de la segunda parte le endosó al Naturhouse un parcial 0-4 para prácticamente encarrilar la final. Los hombres de Xavi Pascual cogieron nuevamente distancia y jugaron con más comodidad, con más pausa e idéntica intensidad.

Pero el bloque riojano no estaba muerto. Después de recibir semejante golpe al mentón, se levantó y continuó buscando la igualdad. Pese a ir a remolque y derrapando en alguna curva peligrosa, el Naturhouse se aferró al partido y siguió batallando como si cada balón fuese el último.

El Barcelona no podía respirar y seguía tirando de calidad, de casta, de experiencia. Kamil Syprzak, en la línea de seis, se volvió un dolor de cabeza para los defensores riojanos. El gigante pivote levantaba las manos donde Garabaya y Molina no podían alcanzar y el polaco se marchó de León con cinco goles muy importantes.

Pero Langaro empezó a afinar su puntería, Vigo siguió buscando las penetraciones con sus fintas y el Naturhouse se fue acercando, achicando las diferencias que antes parecían definitivas. Y a cinco minutos del final, el hueco era de solo dos goles. Arriesgó el CB Ciudad de Logroño y la jugada no le salió. Sin portero, Raúl Entrerríos se encargó de sentenciar las cosas, de bajar de un zarpazo de las nubes a un Naturhouse que se lo creyó.

El Naturhouse llora ser subcampeón de la Copa del Rey. Unas lágrimas que se dejaron ver en varios rostros franjivino, que acabaron ovacionados por su afición. Muchos de los jugadores dicen adiós al equipo. Una era acabó ayer en León. Esperemos que no sea la mejor de la historia del club riojano.

Final de la Copa del Rey (11-06-2017)

Partido disputado en el Palacio de los Deportes de León ante unos 2.000 espectadores.

Árbitros: Marín y García.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate