La Rioja

balonmano

Se abre el telón...

Se abre el telón y aparecen cincuenta corazones gigantes cruzados por una raya blanca. Se cierra el telón.¿De quiénes estamos hablando? ¡Pues claro! De los cincuenta seguidores del Naturhouse que se desplazaron el fin de semana a Nantes para ver en directo el último partido del equipo en Champions.

Fue una gran demostración de lealtad a unos colores, a un equipo, a una entidad, a una forma de trabajo, a un sueño, a una realidad, a un pasado, a un presente y a un futuro. La suya y la de los que cada día de partido acuden al Palacio de los Deportes de Logroño, y también a Santander, a León y a Montpellier.

Son los socios y seguidores del Naturhouse comandados por la constancia de la Peña Orgullo Franjivino. Son la riqueza del club. Pasarán entrenadores, jugadores, directivos, gerentes y periodistas, pero el Club Balonmano Ciudad de Logroño seguirá ahí.

No se dejen engañar. No caigan en la trampa. No es cierto. Cualquier tiempo pasado no fue mejor, sólo distinto. Sólo eso, pasado.

El futuro parece empeñado en dibujar días grises en la casilla del Naturhouse La Rioja. Puede ser, o no. Quién sabe. El corazón dice una cosa, la cabeza, otra. ¿Y la cartera? ¿Qué dice la cartera? Pronto lo sabremos para bien o para mal.

El objetivo de estas líneas es recordar a todos, seguidores o no del Naturhouse, que el equipo será lo que queramos entre todos. Es hora de un paso adelante. Cada uno en su espacio. Las empresas en el patrocinio y los aficionados, en la taquilla.

Lo que ignoran en otras ciudades es que en Logroño tenemos una ventaja. Son los cincuenta corazones gigantes de Nantes, y los 1.800 del Palacio y los 300 que vimos el primer partido de la historia del club contra el Pulpo de Zumaia y los que están por venir. Porque al fin y al cabo se trata de eso, del porvenir.