La Rioja

Derrota sin tensión

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/ ELOY MADORRÁN

  • Los franjivino caen en Eslovaquia por sus propios errores en un partido intrascendente

El Naturhouse La Rioja ha caído este sábado en Presov (30-27) en un partido del que lo mejor que se puede decir es que no servía para nada. Los riojanos estaban ya clasificados como segundos de su grupo de Champions para disputar el play off, y llegaban a este encuentro con bajas muy notables: además del ya conocido Pablo Cacheda, no estaban ni Garabaya ni Ángel Fernández, y tampoco el serbio Kukic, que ha tenido que viajar a su país por un tema burocrático.

Incidencias: Partidos disputado en el Tatran Handball Arena de Presvo ante unos 2.500 espectadores. A pesar de la derrota el Naturhouse concluye la primera fase de la Liga de Campeones segundo del grupo C y se medirá en la siguiente eliminatoria al Nantes, campeón del grupo D.

Así las cosas, Jota tuvo que inventar a ratos: poner a Molina de central (mal) poner a Molina de extremo, poner a Sánchez Migallón de casi cualquier cosas... Con esos mimbres, sin tensión competitiva y sin jugarse nada, los franjivino daban la sensación de no querer estar allí. Y claro, al final eso se notó.

Por ejemplo, se notó en las cinco (5) paradas de los porteros riojanos que acabaron en las manos de los eslovacos, para convertirse en otros tantos goles. O en la media docena de errores infantiles (malos pases, malos tiros, balones que se caen) convertidos también en goles sencillos.

Si a eso se añade una defensa que funcionó exactamente media parte (la primera) y un ataque deshilachado con muchos jugadores fuera de onda (Langaro fatal, Vigo a media asta, Luisfe gris, Montoro en estado comatoso) pues pasó lo que pasó. El Tatran, un equipo ganable, ganó fácil.

Y eso que el Natur tuvo un inicio aceptable. Un rato de buena defensa y contraataque hizo que los riojanos se fueran hasta dos arriba. Luego, en cinco minutos, los riojanos decidieron dejar de jugar, regalando balones y perdiendo otros, y dejaron de paso de defender. Tienen los eslovacos a un cañonero, Oliver Rabek, que las mete de todos los colores cuando le defienden. Cuando no, como este sábado, hace 9.

En fin, que casi mejor recordar que esto no servía para nada y que los jugadores no querían más líos en forma de lesión. Porque, la verdad, jugando de ese modo el Nantes (rival de play off) es un muro inescalable.

Habrá que olvidar esta semana horrible, y resucitar. Tiempo hay.

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