La Rioja

Una noche de cabreo

  Desesperación. El público y parte del banquillo (Garabaya no lo puede ocultar) protesta airadamente una decisión arbitral.
Desesperación. El público y parte del banquillo (Garabaya no lo puede ocultar) protesta airadamente una decisión arbitral.
  • El público logroñés vivió una jornada agitada en la que descargó su enfado en las decisiones arbitrales

Exasperación e irritación. El Palacio de los Deportes se marchó cabreado. Y mucho. Un poco por la derrota (el Ademar es un gran equipo y un rival directo en la lucha por la segunda plaza). Sin embargo, la ira del respetable tuvo dos protagonistas que deberían pasar más desapercibidos: los colegiados Álvarez y Bustamante, que llevaron al público riojano al borde de la desesperación a medida que se consumían los minutos y los fallos en contra de los intereses locales.

En Logroño, muchas veces son ellos, los jueces, los responsables de levantar al público de sus butacas cuando el equipo no encandila. Eso sucedió anoche en una jornada para el olvido, en la que el equipo franjivino no pudo recomponerse nunca a un mal inicio y a la ausencia de Garabaya. Y la afición se dejó sentir.

Ese apoyo, fruto de la cólera, dio sus frutos cuando el Naturhouse se metió en el encuentro nuevamente a quince minutos del final. Todos a una. Pero no sirvió porque en el parqué las cosas no terminaban de salir. No era la noche de los franjivino. El público, que respondió en buen número pese a ser una noche de miércoles fría y desapacible, despidió a su equipo entre aplausos. Y es que queda todavía mucha Liga por delante.