La Rioja

LIGA ASOBAL

Abonado al sufrimiento

Rubén Garabaya pelea por
hacerse con el balón.
:: p. segura
Rubén Garabaya pelea por hacerse con el balón. :: p. segura
  • El lateral brasileño, que jugó después de sufrir una faringitis, fue decisivo en el tramo final con sus goles

  • El Naturhouse consigue en Huesca un triunfo ajustado que se forjó en los minutos finales gracias a Langaro

Huesca. El Naturhouse ha entrado en una dinámica muy peligrosa. Cierto es que sufre importantes bajas, pero desde que se reanudó la Liga Asobal después del parón ha ganado sus tres encuentros domésticos con sangre, sudor y lágrimas. Después de una histórica remontada en Pamplona hace un par de semanas, venció a Cangas con cierta facilidad en el Palacio, pero perdió a Pablo Cacheda. Ayer, venció por la mínima a un Huesca en racha y con demasiada angustia gracias a unos minutos finales gloriosos de Langaro y Gurutz Aginagalde, que sobre la bocina paró un misil de Henrique Teixeira. El triunfo, unido al empate de Granollers ante Anaitasuna, asegura la presencia de los de Jota en la Copa Asobal de diciembre.

El estado mental del Naturhouse era una incógnita. Después de caer con todas las de la ley ante el Chekhovskie Medvedi el sábado pasado, los de Jota González necesitaban recuperar la defensa. Y en el peor de los escenarios, con Carlos Molina en la grada, Pablo Cacheda en el hospital y Haniel Langaro convaleciente de una faringitis (viajó con un barbijo para no contagiar a sus compañeros).

Las primeras sensaciones fueron buenas, muy buenas para el conjunto franjivino. Kappelin se mostró seguro, parando los dos primeros lanzamientos de Teixeira, que acabaría siendo una pesadilla, y en el ataque, con Montoro estrenando titularidad, bastante efectivo.

Víctor Vigo, que tendrá una campaña con escaso descanso debido a la lesión de Cacheda, mostró su capacidad en ese primer tiempo, aunque poco a poco su luz se fue apagando. Sin embargo, el gallego supo mover al equipo buscando la mejor opción para el gol. El de Camariñas pudo conectar con el pivote, algo que no sucedió el sábado ante los rusos. Todo iba viento en popa, pero al bloque riojano le faltaba algo de consistencia para abrir hueco.

En una jornada con abundancia de zurdos, Jota González decidió apostar por Luisfe Jiménez al cuarto de hora en el lateral derecho, ante alguna carencia de Montoro en ataque -pese a que anotó dos goles sellos de la casa-, pero el cordobés no comenzó con buen pie. Lanzó los dos primeros balones a la grada y cometió una falta de ataque. Imanol Garciandia le reemplazó, pero tampoco pudo consolidar la posición: se fue excluido al minuto. Parecía la maldición de los zurdos. Es que las respuestas estaban en el otro lateral. Pero eso sería más tarde.

Con un Vigo un poco descentrado, el Naturhouse ya no jugaba como antes y se dejó empatar. Reinaba por entonces la precipitación en el ataque. Y un minuto antes del descanso, el Huesca se puso por arriba (13-12).

Final de infarto

En la segunda parte pocas cosas cambiaron. Aginagalde reemplazó a Kappelin, que había perdido la magia, pero el capitán no tocó demasiado el cuero al principio. Las cosas no pintaban bien para los riojanos, más cuando los de Nolasco se pusieron cuatro arriba (21-17, en el minuto 42).

Los minutos se consumían, el Naturhouse, con un 5-1 en defensa, recortaba distancias pero no terminaba de eclosionar. Y fue a cinco minutos del final, cuando apareció Langaro. Una finta para aquí, otra finta para allá, y gol. Goles. Muchos, que pusieron al Naturhouse a gobernar el encuentro. Gurutz, en el otro área, se destapó con tres grandes paradas.

No se le podía escapar al conjunto riojano el partido. Ganaba 24-27 a falta de dos minutos y medio. Pero en esta peligrosa dinámica, dos errores en ataque fueron capitalizados por el Huesca. Con 25 segundos por delante, tuvo balón para empatar, pero Gurutz abortó el último tiro de Teixeira y el triunfo se subió al autobús del Naturhouse, que mantiene, con sufrimiento, la segunda plaza.