La Rioja

EL PALACIO SE QUEDA SIN MAGIA

Albert Rocas se dispone a lanzar desde el extremo. Ayer anotó 11 goles y fue el máximo goleador del partido. :: fernando díaz
Albert Rocas se dispone a lanzar desde el extremo. Ayer anotó 11 goles y fue el máximo goleador del partido. :: fernando díaz
  • El Naturhouse deja de ser un equipo reconocible en defensa y cae víctima de la precipitación

No. Así no. El Naturhouse no pudo ayer con los rusos del Chekhovskie y siembra de dudas su posible clasificación para la siguiente fase de Champions. Cuando pierdes sabiendo de antemano lo que va a hacer el rival, la nota no puede ser buena. Es un suspenso. Los riojanos cayeron víctimas de su propia ansiedad y de las precipitaciones en la selección de lanzamiento cuando el partido estaba más caliente. La victoria del Montpellier en Presov deja a tres puntos a los perseguidores (Chekhovskie y el propio Tatran), a expensas de lo que haga esta tarde el Elverum, que si vence al Metalurg se situará a solo dos puntos del Naturhouse.

El comienzo de la primera parte fue bueno para los riojanos. En el minuto 8 tuvo que pedir tiempo muerto el técnico ruso, perdía 5-3 y su equipo no carburaba. Pero no duraron mucho las buenas sensaciones. Rápidamente el encuentro se movió en un terreno cenagoso de pérdidas de balón y despistes defensivos que no permitieron abrir hueco en el electrónico.

El partido de ayer tenía mucho de sentimental y un protagonista claro. Se comprobó con la ovación que tributó el Palacio en pie a Cacheda en el minutos 11 (el número con el que juega el central gallego).

A partir de ese momento se vio el peor Naturhouse. La defensa rusa asfixiaba el movimiento de balón del Naturhouse. Ausencia de ideas, no se veían huecos y las selecciones de lanzamiento no eran las correctas. Y lo más preocupante: la defensa hacía aguas. El santo y seña de este equipo, el bálsamo de Fierabrás, no funcionaba. Los extremos rusos recorrían por el área, la primera línea encontraba espacios... Con este panorama el marcador registró empates a 11, 12 y 13 goles.

Sólo unos minutos de acierto en el tramo final permitieron a los riojanos marcharse al descanso con dos goles de ventaja 19-17 (demasiados goles). Una buena racha anotadora de Rocas desde el extremo ayudado por Kappelin con cinco paradas en los últimos ocho lanzamientos rusos fueron decisivas para sumar esta pequeña renta. Pero así no se podía ganar. El Naturhouse de la segunda parte tenía que tener más claridad.

Y por desgracia no se vio la mejor versión del equipo de Jota González que ayer perdió con merecimiento.

Inicio desastroso

La salida del Naturhouse no pudo ser peor. Pérdida de balón, gol de Kotov, dos minutos a Luisfe y gol encajado de penalti. Un buen resumen de lo que vendría a continuación: un quiero y no puedo.

Y fue una cuestión de fuerza. Y de cabeza. A simple vista podía parecer que la presencia física de los jugadores rusos era la que inclinaba el partido para el lado visitante. Pero también era cuestión de cabeza para saber administrar esa fuerza.

Si no era Alexander Kotov el que anotaba y superaba a Kappelin, aparecía Chernoivanov en seis metros para descerrajar al sueco.

El pulso del Naturhouse lo mantenía Rocas con un gran partido, en especial en la faceta anotadora, aunque sus once goles no fueron suficientes.

En los último diez minutos se llegó con empate a 30 goles. El público del Palacio está acostumbrado a vivir los mejores momentos de su equipo en estos minutos, pero ayer no fue posible. Langaro falló dos ataque consecutivos, uno de ellos solo en seis metros, y fueron dos goles en contra. Gurutz salió en el tramo final pero apenas tocó un balón.

Un gol de Rocas (33-34) y otro de Langaro (34-35) mantuvieron el último hilo de esperanza del Naturhouse que se cortó definitivamente con la aparición de nuevos errores.

Dura derrota que llega en un mal momento (como todas) y que complica el futuro del equipo en Europa. El fin de semana en Montpellier será otra historia, y el conjunto que entrena Jota González no estará solo.