La Rioja

LIGA ASOBAL

Un trámite que cuesta caro

Haniel Langaro penetra en la línea de seis para marcar uno de los goles al Cangas.
Haniel Langaro penetra en la línea de seis para marcar uno de los goles al Cangas. / Fernando Díaz
  • Los de Jota González mantienen la segunda plaza después de vencer al conjunto gallego con una buena defensa

  • Los franjivino ganan con comodidad al Cangas pero pierden a Cacheda con una lesión seria de rodilla

Logroño. El Naturhouse continúa a lo suyo. Ya empieza a coger carrerilla para el último tramo de esta primera vuelta, en la que tendrá que lidiar con muchos frentes abiertos, tanto en la Liga doméstica, en la que el Granollers va perdiendo fuelle, como en la Champions League, competición en la que se jugará mucho en este próximo mes, sin olvidarse de la Copa Asobal, que jugará salvo desgracia apocalíptica. Ayer se le sumó un inconveniente más a la lista al equipo franjivino, que derrotó con claridad -no exento de esfuerzo- al Frigoríficos del Morrazo: la lesión en la rodilla izquierda de Pablo Cacheda, que está a la espera de una resonancia magnética.

Muy mala suerte la del central de Lalín, que en las últimas tres temporadas se ha roto el ligamento cruzado de una rodilla (jugando en Valladolid) y las dos manos, la última durante la temporada pasada. Todo ocurrió en el séptimo minuto del primer tiempo, cuando el Naturhouse ganaba 3-2, con dos goles suyos. Encaró Cacheda hacia el lateral izquierdo en ataque y su rodilla izquierda le jugó una mala pasada. Los gritos del 11 franjivino estremecieron al Palacio. Inmediatamente fue evacuado al Hospital ovacionado por los espectadores.

Y al Naturhouse le costó arrancar después de eso. La lesión del compañero pareció descentrar al equipo, que cometió errores en los pases y en los lanzamientos, que hicieron que lo que en principio se antojaba un partido tranquilo se convirtiera en un choque más disputado. Y ahí apareció la defensa y la buena reacción de Richard Kappelin, que empezó a abortar los tiros de las torres serbias del conjunto gallego.

Primera parte accidentada

El bloque franjivino empezó a carburar cinco minutos después de la desgracia de Cacheda. Se fue entonando de a poco, la defensa se fue acoplando, haciéndose con los movimientos de David García y sus laterales. En labores ofensivas, el equipo también parecía encontrarse, finalizando por los extremos (buena labor de Javi Muñoz y sobre todo del letal Ángel Fernández) y con pases al pivote, tierra de la que se adueñó Iñaki Peciña, que ayer jugó un gran encuentro, seguro en defensa y muy peligroso en ataque, marcando goles y provocando varios penaltis.

Esa primera parte no acabaría bien para los franjivino, que en la última jugada perdieron a otro efectivo, Haniel Langaro, esta vez por una torcedura del tobillo izquierdo, aunque el brasileño observó la segunda parte desde el banquillo.

Una media hora en la que el CB Ciudad de Logroño mantuvo una renta de seis y siete goles contra un Cangas que mejoró en el último tramo, sobre todo cuando Nikola Milosevic y Nikola Potic sacaron a pasear sus brazos. Pero los gallegos ya habían perdido intensidad. Ante las pérdidas ya no se replegaban con la velocidad del inicio del encuentro y Ángel Fernández acabó sentenciando en cada acción en la que el Naturhouse corría. Ritmo y velocidad.

Jota González dio entrada a los jugadores menos habituales. Ingresó entonces Ángel Montoro, del que todos esperan más. Y lo primero que hizo el toledano fue romper la red de un potente zurdazo desde los 11 metros que Hermones ni siquiera vio. El exinternacional también defendió y en su primera acción blocó un lanzamiento de Milosevic. Ovación del Palacio.

En los últimos minutos, los franjivino dejaron de pisar a fondo el acelerador. En sus mentes ya estaba el Chekhovskie Medvedi, próximo rival en Champions. La intensidad bajó un poco y esto obligó (no por el marcador, que ya dominaba el Naturhouse por seis goles (30-24) a Jota González a solicitar un tiempo muerto, que ayudó a los riojanos a volver a la dinámica del resto del encuentro.

Al final, el público dedicó una sonora ovación a un equipo que, salvo frente al FC Barcelona Lassa, cuenta sus partidos en el Palacio de los Deportes por victorias. Y no quiere que esa dinámica cambie. Ahora debe cambiar su chip al modo Champions para acercarse más al sueño de pasar de ronda.