La Rioja

VICTORIA CORAL DEL NATURHOUSE

Iñaki Peciña lanza a portería desde la posición de pivote. Cinco goles anotó ayer el de Irún. :: fernando díaz
Iñaki Peciña lanza a portería desde la posición de pivote. Cinco goles anotó ayer el de Irún. :: fernando díaz
  • Todos los franjivino, salvo Luisfe por precaución, participaron ayer en la victoria

El Naturhouse La Rioja disfruta desde anoche de unas merecidas vacaciones antes de encarar el final de la primera vuelta de la Liga Asobal y la Liga de Campeones. Los de Jota González fueron ayer muy superiores al Atlético Valladolid aunque tardaron más de veinte minutos en demostrarlo. Gran actuación coral del equipo franjivino (jugaron todos salvo Luisfe con problemas en el aductor) y especial mención para la aportación de los dos portero, Kappelin (que jugó hasta mediada la segunda parte) y Gurutz, que estuvieron a un gran nivel.

La primera parte de ayer en el Palacio de los Deportes fue muy extraña. Y lo cierto es que no comenzó mal para los hombres de Jota González que se pusieron por delante con comodidad. Y además Kappelin se ponía a para todo lo que le llegaba. Seis minutos tardaron los jugadores pucelanos en marcar el primer gol.

Transitaba el encuentro con comodidad para los locales. Sin meterse en muchos jardines en ataque y serios atrás. Pero mediada la primera mitad apareció en el lateral izquierdo Dani Dujshebaev y cambió la decoración del partido. El joven talento español acertó con la distancia y la colocación y asomaron las dudas en una defensa que en ese momento tenía en el centro a Peciña e Imanol. Cuatro goles casi consecutivos del lateral pucelano y el entrenador de los riojanos, Jota González, se vio obligado a pedir tiempo muerto. Después de 22 minutos el partido estaba empatado a nueve goles. No sabemos muy bien qué les contó Jota a los suyos en el corrillo del tiempo muerto pero fue eficaz, muy eficaz.

A partir de ese momento el Naturhouse se puso el traje de las grandes ocasiones: buena portería, mejor defensa y contragolpe letal. Vestido de domingo, bien guapos los franjivino con sus mejores galas que endosaron un parcial de 9-2 al Atlético Valladolid. Lo intentó cortar Nacho González (¿todos los entrenadores de Valladolid se apellidan González?) con otro tiempo muerto pero no surtió efecto. Incluso tuvo fortuna Garabaya para que le fuera a las manos el rechace del lanzamiento de Imanol en los últimos segundos de la primera mitad. Gol y a los vestuarios (18-11).

La renta era lo suficientemente atractiva como para que los locales la supieran administrar y llevarse la victoria y unas merecidas vacaciones. La segunda parte comenzó con un doble intercambio. Primero de goles. Un parcial de 3-3 en los primeros cinco minutos con los dos ataque corriendo de un área a otra. Y ya se sabe que cuando se corre mucho, se puede errar mucho. Ahí el segundo intercambio, a fallos.

Minutos de todo o nada

Pasaba el tiempo y el partido entraba en esos minutos en los que o lo cierras o se te pone en contra. Y el Naturhouse supo cerrarlo, aunque este equipo no sabe hacer las cosas sin algo de intriga.

El Valladolid se puso a cinco goles (23-16) y Kappelin atajó un penalti que redondeó Ángel con un gol de listo. A continuación el propio jugador cántabro fue excluido por protestar pero apareció Kappelin desde la silla de cambio para desviar con la punta de los dedos un lanzamiento de portería a portería. Y además anotaron de forma consecutiva Cacheda y Miguel (en dos ocasiones). Máxima renta (26-16) y partido decidido.

Fue tal el grado de perfección de la defensa y la portería riojana que el Atlético Valladolid estuvo la friolera de ¡13 minutos! sin anotar un gol. Desde el 21-16 (m.37) hasta el 29-17 (m.50).

Muy aplaudido el gol que supuso el 22-16. Un amago de lanzamiento de Langaro en el segundo paso que dejó a Javi Díaz sentado. Y con el tercer paso se lanzó hacia portería para localizar el esférico en la escuadra.

Al final, triunfo y descanso para los jugadores y el cuerpo técnico del Naturhouse La Rioja. El miércoles regresan el trabajo preparando el partido frente al Anaitasuna de Pamplona. Bonito gesto de la afición riojana que despidió con aplausos a los seguidores del Valladolid que ayer se acercaron hasta Logroño y que no dejaron de animar a su equipo.